HOLLYWOOD, Estados Unidos, sep. 12, 2002.- Mito cinematográfico, emblema de elegancia y belleza, rubia talentosa y enigmática, Grace Kelly alcanzó a ser la princesa de Mónaco. Hace 20 años su historia narrada como un cuento de hadas se interrumpió violentamente con un accidente automovilístico.
Prensa, público y súbditos se conmovieron ante el deceso de la bella esposa del príncipe Rainero un 14 de septiembre de 1982.
Nacida en Filadelfia, Pensilvania, un 12 de noviembre de 1929, Kelly pasó por cada una de las estaciones del “sueño americano”. Su padre, John Brandon
Kelly, trabajó como albañil antes de convertirse en millonario del
negocio de la construcción gracias a un crédito.
Grace ganaba su primer dinero como modelo mientras asistía a la
Escuela de Arte Dramático de Nueva York. En aquel entonces ya
mostraba una tendencia poco habitual a seleccionar con cuidado
incluso los papeles más pequeños.
A pesar de que no parecía encajar del todo en el mundo de sexo y
glamour de Hollywood, pronto se convirtió en el centro de atención.
Como esposa de un honrado cuáquero logró su primer gran éxito en
1952 junto a Gary Cooper en High Noon de
Fred Zinnemann.
En el melodrama africano de John Ford Mogambo interpretó de
manera convincente y natural a la reservada inglesa que le quita a
Clark Gable a la apasionada Ava Gardner.
Alfred Hitchcock apasionado por las rubias, contó tres veces con la presencia de Kelly en sus películas: La Ventana
Indiscreta, Crimen Perfecto y Para Atrapar un Ladrón.
Grace Kelly ganó un Oscar en 1954 por su papel en La Angustia de
Vivir. Antes de trasladarse al principado de los Grimaldi en la
Costa Azul, trabajó junto a astros como Gary Cooper, Clark Gable,
Jay Milland, James Stewart, Cary Grant, William Holden, Bing Crosby
y Stewart Granger.
El hecho de que la bella joven con el encanto de mujer
inalcanzable fuera además una buena actriz jugó a favor de su éxito.
Se convirtió en un ídolo de Hollywood "al que los hombres podían
admirar en presencia de sus mujeres", según dijo un crítico
estadounidense.
Un día de abril de 1956 le dio el "sí" al príncipe Rainiero III
de Mónaco ante los ojos de millones de telespectadores de todo el
mundo.
El protocolo de la corte iba bien con su personalidad. La
princesa Gracia Patricia dio a luz a Carolina, al heredero Alberto y
a Estefanía, y vivió bastante tiempo retirada con su príncipe.
En esa época, rechazaba las ofertas para seguir actuando y dio
poco que hablar a la prensa del corazón. Nunca se sabrá si alguna
vez pasó por su cabeza la idea de volver a la gran pantalla.
Murió a sus 52 años. Un día antes, en el camino de
regreso de su residencia de verano La Turbie, su coche se salió de
la carretera y cayó unos cuarenta metros.
Primero se dijo que conducía Estefanía, quien resultó gravemente
herida. Luego, que un ataque de apoplejía de la princesa de 54 años
había llevado al accidente.
El pequeño principado y el mundo entero se despidieron de Grace
Kelly. En el funeral estuvo otra princesa, Diana de Gales, que en
1997 también moriría a causa de un accidente de tráfico. El príncipe
Rainiero, ahora de 79 años, nunca se volvió a casar.