No te metas con Zohan

 
 
por: Redacción
Fuente: esmas.com
 

(You Don't Mess with the Zohan)
Estados Unidos, 2008

 

El comandante israelí Zohan Dvir (Adam Sandler) – conocido a lo largo y ancho de su nación como El Zohan – es el antiterrorista más famoso de su país.

Altamente capacitado, aparentemente indestructible, Zohan es tan bueno seduciendo mujeres como lo es destrozando enemigos, incluyendo su némesis, el terrorista palestino Fantasma (John Turturro).

Pero Zohan mantiene algo en secreto, a pesar de que su amor por su patria es innegable, se ha hartado de tanto luchar, y anhela la oportunidad de abandonar el ejército y comenzar a expresar su creatividad transformándose en estilista.

Sin embargo, mientras se encuentre inmerso en la lucha contra el terrorismo, su sueño jamás podrá materializarse y esto le hace llorar por las noches cuando contempla las imágenes de un libro de Paul Mitchell publicado en 1987 que el héroe mantiene oculto en su dormitorio.

Pero entones Zohan vislumbra una oportunidad tras la reaparición del Fantasma. En vez de acabar con él, Zohan finge estar su muerto y escapa, lo que hace que el Fantasma se deleite creyendo que finalmente ha podido deshacerse de su archienemigo.

Acurrucado como puede en un avión con destino a Nueva York, llevando consigo solamente sus ropas y un sueño, El Zohan se esconde en un contenedor de carga junto con dos perros, Scrappy y Coco. Su primera parada es el Salón de Belleza de Paul Mitchell y ahí mismo decide cambiar de identidad, convirtiéndose en Scrappy Coco.

Scrappy espera ser contratado, pero sus modales anacrónicos son motivo de burla. Sin embargo, El Zohan no se detendrá hasta cumplir con su objetivo: hacer del mundo algo tan suave como la seda.

Tras defender a Michael (Nick Swardson), un personaje muy endeble que se ve involucrado en un accidente de tránsito, El Zohan encuentra por fin un lugar donde pernoctar – en el piso superior del departamento que Michael comparte con su madre, en Brooklyn.

Esa misma noche, The Zohan visita por primera vez en su vida una discoteca norteamericana. A pesar de que no cesa de repetir que su nombre es Scrappy Coco, su verdadera identidad es rápidamente detectada por Oori, un inmigrante israelí que reconoce inmediatamente a su héroe nacional y al que sencillamente le resulta increíble que El Zohan se encuentre vivo y coleando en Nueva York.

Oori promete guardar el secreto acerca de su identidad. Tras ser rechazado en todos los salones de belleza que visita, El Zohan decide ir a ver a Oori, quien trabaja en una tienda de artilugios electrónicos, y se queda sin habla al constatar que en este barrio, israelíes y palestinos viven lado a lado e incluso logran mantener una calma relativa.

Oori conoce un sitio que sin duda le abrirá las puertas a El Zohan, un salón de belleza algo arruinado que cuenta con una clientela más vieja. S

ólo que hay un pequeño problema: se encuentra ubicado en la acera de los árabes. El Zohan lo duda por unos instantes – después de todo, él ha venido aquí a fin de alejarse de la violencia, pero, ¿podrá someterse a las órdenes de un palestino? La dueña del salón, Dalia (Emmanuelle Chriqui), también se muestra renuente – Scrappy Coco no tiene experiencia como peluquero. A fin de alcanzar su meta, El Zohan persevera y Dalia cede.

Puede que por lo pronto Scrappy Coco no haga más que limpiar los suelos del local, pero al menos es un comienzo y pronto obtendrá su oportunidad cuando uno de los estilistas de Dalia renuncia repentinamente.

Con un primer cliente sobre una de las sillas del salón, El Zohan demuestra que puede estar a la altura de las circunstancias. A pesar de que sólo puede imitar los peinados de su antiguo libro de Paul Mitchell, su clienta – fascinada tanto con el desempeño como con la voz tan sexy de El Zohan – se muestra más que satisfecha con los resultados. El sueño de Zohan constituye un destino.

Las mujeres de edad comienzan a esparcir la noticia: Scrappy Coco es garantía. Todo marcha perfectamente. El Zohan ha logrado hacer del mundo algo tan suave como la seda. El negocio prospera y esto le permite a Dalia pagar la exorbitante renta que los nuevos dueños de la cuadra le exigen.

Zohan y Dalia se han enamorado. Pero los problemas han comenzado a asomar la cabeza. Salim (Rob Schneider), un taxista palestino que desde tiempo inmemoriales detesta al antiguo comandante, reconoce a Zohan y decide acabar don él.

Tras algunos intentos fallidos, Salim contacta al Fantasma y le revela que El Zohan sigue con vida, y, así, el infame terrorista decide inmediatamente abrirse camino hasta Nueva York.

Para Zohan, esto representa un desastre – no porque le tema al Fantasma, sino porque ha venido a América decidido a dejar la violencia atrás. Ni en sueños imagina que el Fantasma y él tendrán que unirse contra un enemigo común que pretende hace estallar el barrio en mil pedazos.

Título original: You Don't Mess with the Zohan
Dirección: Dennis Dugan
Guión: Adam Sandler, Robert Smigel y Judd Apatow        
Elenco: Adam Sandler, Rob Schneider, John Turturro, Emmanuelle Chriqui, Nick Swardson, Lainie Kazan             
Producción: Barry Bernardi, Jack Giarraputo, Daryl Kass, Aldric La'Auli Porter, Adam Sandler y Robert Smigel   
Compañías: Happy Madison Productions/ Relativity Media 
País: Estados Unidos
Año: 2008
Género: Comedia
Idioma: Inglés
Duración: 148 min  
Estreno en México: 6 de junio

 
 
 
Lava, tiñe y salva al mundo.
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Foto: Columbia Pictures
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