CIUDAD DE MÉXICO, México, abr. 1, 2003.- ¿Cuál es la verdad en la historia de Tatiana y Andrés, la que quedó plasmada en los juzgados, la que declara la reina de los niños o la de él?
Tal vez si hablara la casa que la familia Puentes Palacios habitó los últimos cuatro años nos diría que pasó realmente.
Hoy sólo queda la majestuosidad de lo que fue ese hogar, la belleza de sus jardines, los juegos abandonados, la habitación desocupada de Cassandra y la de Andrick, además del ambiente de absoluta soledad que hoy es la compañera de uno de los protagonistas de está historia: Andrés Puentes, quien abrió las puertas de su corazón a Juan José Origel para hablar de su verdad.
“Hay fines de semana que yo oigo a mi hija, probablemente me estoy volviendo loco, pero extraño esos gritos. Hay una soledad terrible, porque esto fue construido para ellos dos. No suena el teléfono en todo un fin de semana, para nada. Le hablo a amigos, no están, salieron”, ¿Pero amigas no te han faltado? Nunca me ha faltado una mujer hermosa, jamás.
Si las paredes hablaran el lugar más revelador sería la habitación de la ex-pareja, esta cama rústica es el testigo de las más íntimos sentimientos de quienes hoy encabezan el divorcio más escandaloso del espectáculo.
“A mí lo que me duele Pepe, es que digan ¡que yo no ame a Tatiana! que yo la explotaba, eso es lo que duele”.
Pero, dices tú: tenía papá, tenía mamá, tenía hijos, tenía una casa maravillosa ¿Pero tenía un buen marido?
“Después de todo lo que ha dicho Tatiana, hasta yo me quiero divorciar de mí. Si soy buen marido o no, yo creo que sí porque nunca le faltó nada a ella, amor, cobijo y sustento”.
Tatiana dijo que te había visto en la computadora viendo pornografía infantil ¿Qué me contestas?
“Es la peor mentira que ha dicho Tatiana en todo, pero hablar de pornografía infantil, van preparando un camino para que yo no pueda ver a mis hijos. ¡¿Hasta donde y hasta que bajeza va a llegar Tatiana para no dejarme ver a mis hijos?! Juntos muchas veces vimos pornografía de adultos, nos gustaba ¿Y qué?”
Andrés el golpeador, ¿sí realmente llegaste a tocar a Tatiana?
“Yo jamás en mi vida le pegué a Tatiana, sí hubo presiones a las que ella se refiere en su acta de divorcio, de mi parte psicológicas; fueron más como manager, que como marido”.
Como manager eras fuerte, porque mucho se dice también que gritos, maltratos ¿Había? Gritos sí ¿Delante de la gente? No... y a toda la compañía porque era mi responsabilidad el espectáculo.
Cuántas cosas nos podría narrar cada rincón de este lugar rodeado de fotos de la pequeña Cassandra y la eterna carta que la pequeña mandó a su padre.
Dicen que Casandra, tú hija, ya no te quiere ¿Qué opinas de eso?
“Yo te estoy demostrando como se fue mi hija de mi lado, amándome. Si mi hija no me ama ahorita es gracias a una terapia que le han estado inculcando. Y Tatiana debería tener mucho cuidado con eso porque... Yo quiero que llegues a tu casa y la persona que más amas en tú vida ya no la vuelvas a ver”.
Si hubiera un momento en que tú reflexionaras completamente tranquilo, que tuvieras que pedirle perdón a Tatiana ¿Por qué le pedirías perdón?
“Por tantas cosas mano, primero por no haber ido por ella, yo debí haber corrido por ella, porque en ese momento pudo más el orgullo que el amor, porque existía el amor ¡Porque no se vale Pepe! ¡No se vale que se siga diciendo que yo no la amé!”
Sólo ellos saben por qué se resquebrajó el amor y cuándo terminó.
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