CIUDAD DE MÉXICO, México, abr. 20, 2003.- Tal como se suponía, debido al poco ascendente de su persona entre el público televidente, Alejandro Solís se convirtió en el tercer expulsado de la Casa Big Brother luego de 50 días de prueba.
Después de perder en las votaciones -por un margen de 57.58% contra 42.42%- contra la conocida ‘Obrera’ Wendy, Alejandro (42 años, divorciado y con dos hijas; residente en Mérida, Yucatán) se marchó de El Complot vestido con un traje oscuro y camisa blanca, en forma rápida y sin dirigir frases largas ni emotivas a sus compañeros.
A pesar de haber contado en los últimos días de su estancia con la reciente incorporación de Ana, quien no tardó en congeniar con el inquilino de mayor edad, Alejandro se une desde ahora a los otros ex participantes de Big Brother 2: Carolina, Óscar y Sabina –esta última, por abandono tácito-.
Nominado en la primera ocasión, Alejandro consiguió evitar su salida aquella vez en detrimento de la joven Carolina Rincón, pero desde entonces dejó patente una sensación de malestar, rabia, confusión e impotencia contra buena parte del grupo de habitantes, tanto en declaraciones como actitudes.
SE SIENTE ORGULLOSO POR TODO
Entrevistado por Adela Micha recién salido de la Casa, Alejandro, tenaz, temperamental y un tanto introvertido, reconoció haber pasado por momentos difíciles a lo largo de su vida y, por ende, durante su estancia en este Complot, sobre todo en un juego en el cual casi todos sus compañeros lo nominaron.
No obstante, al abandonar la Casa varios incondicionales de Alejandro lo abrazaron y felicitaron por su forma de ser, encantados de poder saludarlo de cerca. En adelante, varias labores de promoción y un Chat en EsMas.com –este miércoles 23, a las 18:00 horas- aguardan al controvertido joven de pelo teñido.