Primera de dos partes.
NUEVO LAREDO, México, abr. 27, 2003.- Despues de permanecer tres semanas y media en Jordania y 10 dias en Bagdad, la periodista Gabriela Reséndez regresó el lunes pasado a la ciudad de México, y de inmediato viajó a Nuevo Laredo, Tamaulipas, su ciudad natal, para reencontrarse con su familia.
Al dia siguiente por la mañana se reunió con mujeres del Club Rotario, donde expuso parte de las desgarradoras historias que vivió en la zona de conflicto.
"Habían niños que no tenían piernas ni brazos y que, encima, lo que les quedaba de cuerpo estaba quemado... Es uno de miles de casos, muchos niños huérfanos que ni siquiera tenían quien estuviera para reclamarlos en el hospital, algunos sin la edad para saber su nombre o su apellido, que nadie va a saber nunca quiénes son
"Hay una catástrofe humanitaria en Bagdad y seguramente es lo mismo en Mosul, en Barosa, el Tigris y en otros lugares que fueron bombardeados y donde hubo, incluso, enfrentamientos en tierra, mucho más severos de lo que hubo en Bagdad", señaló la enviada especial de Televisa.
Una vez reconocida su cobertura y de tomarse la foto del recuerdo, Gabriela recibió a la cámara de La Oreja en su casa, en donde no sólo abrio las puertas del hogar de su madre sino el de su corazón para hablar con lujo de detalle sobre los obstaculos que enfrento en su trayecto a Irak.
¿Cómo te comunicabas?
Con un traductor, un traductor de árabe a español. Lo conseguimos en Jordania y nos lo llevamos de ahí a Irak, a Bagdad, temiendo que no pudiéramos encontrar otro allá por la concentración tan grande de medios de comunicación y todo mundo necesitando traductores. Estaban carísimos, pues cobraba entre 250 y 400 dólares diarios.
Cincuenta unidades con más de doscientos periodistas abordo pasaron la noche en medio de la oscuridad ante el temor de ser asaltados, y la periodista nos lo contó.
"No nos quedó más remedio que quedarnos a dormir en el desierto, no dormimos, obviamente, yo creo que fue el primer momento en que todos tuvimos miedo, estábamos ahí sólos a la deriva, en medio de nada y sin comunicación."
Más grave aún fue cuando dos hombres armados hasta los dientes los asaltaron.
"Fue un asalto rápido, nadie había bajado las cosas de los carros, nos habíamos bajado al baño porque llevábamos horas sin ir al baño, entonces estábamos formados para ir al baño, unos compañeros coreanos habían bajado su cámara y bueno, se las quitaron, todos corrimos, estos dos tipos armados apuntando para todos lados, sin ningún cuidado, todos temíamos que se les fuera algún tiro. Todos nos subimos corriendo a las camionetas, nos arrancamos de regreso y el tipo iraquí no conforme con haberse robado todo el equipo de los coreanos nos fue siguiendo soltando así rafagazos."
Gabriela nos cuenta que a su llegada a Bagdad el comboy libró varias agresiones de civiles que impedian su paso.
"En el camino, pues ahí sí ves ya los horrores de la guerra: cadáveres tirados por todos lados, gente gritando, unos de rabia, otros de cólera, otros llorando a alguien que encontraron el cadáver del hermano, el padre, el hijo, animales también, tirados en la calle, los vehículos quemados, todavía los tanques del ejército iraquí humenado, ya terminando de calcinarse, algunos todavía distinguían, según algunos compañeros, el cuerpo de quien los estaba operando ahí todavía calcinándose, el olor era terrible en toda la ciudad y volteabas además y Bagdad estaba como en llamas, humaderas por todos lados, columnas de humo, de fuego todavía quemándose.
El olor a muerte estaba por todos lados. Las atrocidades de la guerra estaban a flor de piel. Eran apenas sus primeros minutos de los 10 dias que pasó en el centro de la zona de guerra.
La Oreja puedes verla en televisión:
México: 18:00 horas, de lunes a viernes, por Galavisión.
Estados Unidos: 11:00 horas (de Miami), de lunes a viernes, por Telefutura.
América Latina y Europa, de lunes a viernes, por Galavisión.
La Oreja Caliente: 16:00 horas, para México. Los sábados por “El Canal de las Estrellas”.
No te pierdas la columna de TVyNovelas, con TODO lo que no dijimos en televisión.