MOSCÚ, Rusia, mayo 24, 2003.- El presidente ruso Vladímir Putin
dijo el sábado a Paul McCartney que los Beatles, tremendamente
populares en tiempos soviéticos a pesar de ser tildados de
propagandistas de una ideologías extranjera, habían supuesto un
aliento de aire fresco para los rusos.
"Eran muy populares, más que populares", dijo Putin cuando se
le preguntó que si había escuchado a los Beatles cuando los contactos
con la música pop occidental no estaban bien vistos. "Eran como un
halo de aire fresco, como una ventana abierta al mundo".
Horas antes de que el ex Beatle actuara en la Plaza Roja de
Moscú, en su primer concierto en Rusia, Putin le invitó al Kremlin
para charlar y tomar un té.
Putin dijo que sabía que McCartney había planeado tocar en la
Plaza Roja, situada junto al Kremlin, en los años 80, pero que la
negativa final ponía al descubierto las deficiencias de la
sociedad comunista.
"Se consideraba propaganda de una ideología extranjera", dijo
de McCartney y de la música de los Beatles.
La música de grupos occidentales no estaba prohibida
exactamente en los tiempos soviéticos, pero era difícil de
conseguir, aunque algunos álbumes fueron producidos allí y muchos
fans escuchaban sus canciones a través de la Voz de América y la
BBC radio.
Las entradas para el concierto de McCartney se estaban
vendiendo por cientos de dólares en un país donde el sueldo medio
es inferior a 100 dólares mensuales.
McCartney, arropado por los fans desde que llegó a Rusia,
recibió un doctorado honorífico en el conservatorio de San
Petersburgo, la ciudad natal de Putin, que celebra su 300
aniversario.
El cantante dijo a Putin que estaba encantado de visitar la
escuela en que estudió Tchaikovsky, el compositor ruso más
destacado.
"Fue un honor para mí estar en la misma escuela donde estudió
Tchaikovsky," le dijo al presidente.
Durante un paseo por el Kremlin, McCartney dijo a los
periodistas que su viaje a Rusia le había disipado muchas dudas
respecto de muchas nociones que tenía, incluso cuando los Beatles
tuvieron su éxito "Back in the USSR".
"No sabía nada del país entonces", dijo. "Era una tierra
mística entonces. Es bueno ver la realidad. Siempre sospeché que
la gente tenía un gran corazón. Ahora sé que eso es verdad".