LOS ÁNGELES, Estados Unidos, mayo 30, 2003.- El telón se levantará de nuevo el próximo mes en el largo drama de Michael Jackson, esta vez con una batalla judicial más agria entre el esquivo artista y una compañía asesora que pudiera ofrecer un raro vistazo de su vida personal y finanzas.
Entre los alegatos que podrían ventilarse en un tribunal de Los Ángeles están que el llamado rey del pop está en bancarrota, habiendo despilfarrado su fortuna en asuntos "extravagantes" mientras estaba rodeado por una serie de "charlatanes", "vividores" "buhoneros", "impostores", "artistas del engaño", "aduladores" y "estafadores".
Los reclamos están contemplados en una demanda judicial entablada por el ex asesor financiero de Jackson, Myung-Ho Lee, y su firma Union Finance and Investment, que busca una compensación de 12 millones de dólares por supuesta ruptura de contrato y fraude.
Jackson ha contrademandado, tras alegar que su asesor - a quien llamó "Abogado Lee" - y Union Finance le robaron millones de dólares y destruyeron registros para encubrir sus fechorías.
El juicio está fijado para el 18 de junio y se produce en un momento en el que Jackson se ha visto acosado por la polémica.
En noviembre pasado, el cantante estremeció a sus admiradores en Berlín al balancear a su bebé desde la ventana de un hotel.
Poco después, en febrero, reveló en un documental que había compartido su dormitorio con chicos jóvenes e hizo que sus hijos usaran máscaras en público, lo que provocó indignación y peticiones de investigación por parte de las autoridades de bienestar de los niños del estado de California.
Y en marzo, un promotor alemán ganó una demanda de 5.3 millones de dólares contra Jackson por haber cancelado conciertos con motivo de la llegada del nuevo milenio. La extraña apariencia de Jackson como testigo durante ese caso, también causó una sensación mundial.
UNA BOMBA DE RELOJERIA FINANCIERA
Los abogados de Lee y Jackson no pudieron ser contactados para que realizaran algún comentario sobre esta última batalla legal.
Brian Oxman, abogado de la familia Jackson, dijo que no estaba íntimamente familiarizado con las finanzas de la estrella de Thriller, pero que no creía que estuviera al borde de la quiebra.
"No veo pruebas de ello. Veo pruebas totalmente contrarias. El hombre está haciendo dinero y haciéndolo extremadamente bien. Michael es un mega-negocio. Opera sobre una línea de crédito, pero la opera inteligentemente", dijo Oxman.
La demanda de Lee alega que él acordó representar a Jackson en la década de los 90, creyendo que el astro de 44 años de edad era "increíblemente rico" gracias a décadas como un símbolo de la música pop y propietario de una gran parte del catálogo de canciones de The Beatles.
"Michael Jackson era - y es - una bomba de relojería financiera esperando explotar en cualquier momento", indicó.
La demanda afirma que Jackson había despilfarrado cientos de millones de dólares para 2000 y estaba viviendo de líneas de crédito arregladas por Lee.
"Los demandantes alegan que Jackson nunca intentó pagar a los demandantes. En lugar de eso, Jackson usó dinero de los demandantes para sostener sus hábitos extravagantes y raros", dice la demanda