NUEVA YORK, Estados Unidos mayo 18, 2004.- Con casi dos horas de retraso, con prisas y dejando plantada a la prensa, la cantante mexicana
Paulina Rubio asistió a una gala en la que fue nombrada Embajadora de Operación Sonrisa, una asociación dedicada a la infancia.
Nada salió como estaba previsto por los organizadores del evento, la compañía American Enterteinment y la agencia de relaciones públicas contratada por la asociación benéfica que distinguió a la cantante mexicana.
En una noche de lluvia intermitente, la prensa acreditada -una veintena de medios- tuvo que esperar casi dos horas a que llegara la "chica dorada" al Museo Whitney del Upper East Side de Manhattan, donde se celebró el evento.
Ya con el acto empezado, Paulina salió de una larga limusina con el pelo suelto y un vestido largo de tirantes negro. Después de posar unos breves instantes para las cámaras, la cantante se metió sin avisar en el Museo.
De esta forma dejaba plantada a la prensa, a la que los organizadores había asegurado que podrían hablar con la artista. Pero la mala organización no se acabó ahí. Tampoco dejaron entrar al evento a aquellos medios que se lo habían prometido.
Tras las protestas de los periodistas apostados en la puerta del Whitney, y que siguieron a través de un cristal la fiesta que se estaba celebrando dentro, los organizadores dijeron que la cantante saldría a hablar con ellos.
Pero la espera, de más de media hora, fue en vano. Paulina no salió a atender a los medios, como estaba planeado, lo que causó el malestar y las quejas de los periodistas congregados, que sólo tuvieron como respuesta los malos modos de los organizadores.
Antes del incidente, llegaron al Whitney algunas caras conocidas como Donald Trump (quien se marchó a la media hora de llegar) y su prometida, la ex modelo eslovaca Melania, así como su hijo, Donald Trump Jr y su novia, Vanessa Haydon. La última en aparecer fue la cantante Mariah Carey, quien con un ajustado vestido negro no dudó en posar ante la prensa.
Mientras tanto, y con las puertas cerradas a la prensa, la cantante fue designada embajadora para América Latina de Operación Sonrisa (Operation Smile, en inglés), organización creada en 1982 por el doctor William P. Magge y su esposa, una enfermera pediátrica.
Desde entonces, la asociación de beneficencia se dedica a operar a niños con deformidades en la cara en todo el mundo, sobre todo en países asiáticos y latinoamericanos. Además, el grupo promueve la colaboración entre profesionales de la salud y el sector público y privado para atender a los niños que requieren una cirugía facial, todo ello para "devolverles la sonrisa".
En la sala donde se celebró al acto, algunos maniquíes mostraban vestidos de los exclusivos diseñadores italianos Versace, Moschino y Missoni, firmas que patrocinaron el evento.
El trabajo de la "chica dorada" será promocionar, "con su tiempo y talento", las actividades de Operación Sonrisa en todo el mundo.