El comentario de Alexis Núñez Oliva

 
 
por: Alexis Núñez Oliva
Fuente: Ritmosonlatino.com
 

Son lágrimas negras las de Bebo y Cigala

 
Después de escuchar el disco Lágrimas negras de Bebo y Cigala, uno puede tener la necesidad de quedarse en silencio, porque es difícil escuchar algo distinto durante algún tiempo.

El disco rompe con la modernidad y las costumbres comerciales, para convertirse en un disco comercialmente moderno, que ya rebasa un número de premios no previsto cuando comenzó a producirse.

En Lágrimas negras, el pianista Bebo Valdés sustituye las manos por dos corazones con dedos que se desplazan por las notas con el simple pretexto de sólo acompañar la voz desgarrada y sentimental del cantante gitano.

Y Cigala canta escuchando el piano, se deja arrastrar por los sentimientos del maestro Bebo y expresa el dolor de un intérprete único, para crear el ambiente íntimo de las descargas musicales que suelen darse en cualquier bar del mundo, convertidas en un disco magistral como para tener a estos dos músicos sentados una tarde de la vida en nuestra casa.

Los boleros y las rumbas parecen abrasarse en los nueve temas, donde ninguno de los dos resalta más, porque son los dos uno solo. Es como si Bebo cantara mientras toca el piano y como si escucháramos el piano tocado por Cigala, mientras canta.

Bebo Valdés cumplirá en octubre de este 2004 sus nuevos 86 años sólo porque así lo marca la ley 86 años después del nacimiento de alguien, pero responde a un sentimiento de músico adolescente, con el sabor incomparable de las noches de La Habana mientras el mar se desborda para cantar también.

Diego el Cigala tiene 50 años menos, y cuando canta parece haber vivido los años que recorrió Bebo o quizá nos demuestra que no hay que vivir tanto para sentir más.

El disco es un homenaje a todos los atrevimientos. El dúo de Bebo-Cigala tiene de bohemia cuando escuchamos a virtuosos como Paquito D Rivera, El niño Josele, Changuito, Puntilla y Tata Güines, entre otros que se unen para el detalle, para la estocada final y directa al corazón.

Son Bebo y Cigala la envidia de los buenos músicos y el placer de los amantes de la música romántica, elevada en esta ocasión a la estatura de los clásicos.

El tema “Lágrimas Negras” ha dejado de ser un clásico del cancionero latino, para convertirse en el disco Lágrimas Negras, interpretado por dos hombres tan distantes en la geografía –uno es cubano y el otro español- pasando a la historia antes de que pasara el tiempo, y se hizo ahora, pero pudo haberse hecho hace veinte años… o dentro de dos siglos.

Disfrutaron tanto ellos hacerlo, se sorprendieron tantas veces al ver que los temas quedaban a la primera, se rieron a carcajadas tantas veces mientras fumaban grabando, que ahora nos sentimos parte del mito que constituye la ceremonia de escuchar desde “Eu sei que vou te amar”, de Caetano Veloso, hasta los Veinte años de María Teresa Vera, la primera trovadora de Cuba resucitada en el placer de la música del siglo XXI.

Lágrimas Negras es una pausa entre tanta música buena y tanta música que no lo es.

Con Lágrimas negras se baila y se goza, se ríe y se llora, y sobre todo, se disfruta más el acto de vivir la música.

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'Lágrimas Negras', una estupenda producción de Bebo y Cigala.
'Lágrimas Negras', una estupenda producción de Bebo y Cigala.
Foto: esmas.com
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