QUITO, Ecuador, jun. 1, 2004.- La mirada del mundo se concentra hoy en la capital de Ecuador para seguir la elección de la mujer más bella del planeta en la gala final del certamen Miss Universo, que ha reunido a 80 candidatas de los cinco continentes durante quince días.
Según los cálculos previos de los organizadores se espera que unos 1.500 millones de personas vean en directo por televisión la totalidad o parte del certamen de belleza más importante que existe, que comienza a las 20:00 horas (tiempo local).
Una constelación de estrellas de la farándula formarán parte del jurado calificador, que han llegado la víspera a Quito para evitar las suspicacias de un presunto favoritismo, que nunca faltan.
El jurado, encabezado por la actriz Bo Derek y el empresario musical Emilio Estefan, deberá elegir a la nueva soberana de la belleza entre 15 candidatas que han sido seleccionadas previamente por un tribunal secreto, que no ha revelado su decisión.
Las 80 delegadas desfilarán en un grandioso escenario que ha sido levantado desde hace un mes en el Centro de Exposiciones Mitad del Mundo, ubicado a 13 kilómetros al norte del centro de Quito y cerca del monumento que señala el centro del planeta en el paralelo ecuatorial.
El escenario, de 100 metros de ancho por 50 de profundidad, es considerado el más grande que se ha adecuado en los 52 años de historia de este certamen, y abarca la mitad del recinto total cubierto, que alojará además a 8.000 espectadores.
El actor Kevin Costner, ganador de cinco estatuillas del Oscar por películas como Danza con lobos, forma parte de la selecta concurrencia a la elección, que tenía previsto también la presencia de artistas de la talla de Julio Iglesias y Elton John.
Conducida por la modelo Daisy Fuentes y el presentador de televisión Billy Bush, la gala será amenizada, entre otros artistas, por la cantante estadounidense de origen cubano Gloria Estefan.
Las candidatas, para la presentación final, se han sometido a una estricta agenda de esforzados ensayos coreográficos, pasarelas, desfiles en varias ciudades y presentaciones publicitarias de las empresas que auspician el certamen.
En las últimas horas las representantes han preferido olvidar las agotadoras jornadas de trabajo del último mes, aunque no han podido evitar el nerviosismo de los instantes previos a la elección.
El público y los expertos ya tiene sus preferidas, entre las que afloran rubias agresivas, latinas cadenciosas y morenas sensuales, sin olvidar a las misteriosas bellezas asiáticas y árabes.
Entre las favoritas figuran la ucraniana Oleksandra Nikolayenko, la estadounidense Shandi Finnessey, la canadiense Venessa Fischer, la española María Jesús Ruiz, la rusa Ksenia Kustova, la turca Fatos Segmen, la ecuatoriana Susana Rivadeneira, la colombiana Catherine Daza y la venezolana Ana Karina Añez. También destacan la mexicana Rosalva Luna, la tailandesa Marakot Kittisara, la australiana Daniela Strigl, la ghanesa Menaye Donkor, la salvadoreña Gabriela Mejía, la panameña Jessica Rodríguez y la egipcia Heba Elsisy.
Pero sin duda, la reina que más ha cautivado a los anfitriones ha sido la actual Miss Universo, la dominicana Amelia Vega, que sería reelegida por muchos ecuatorianos si existiese esa posibilidad.
Los expertos anticipan una dura tarea para el jurado, que la víspera vio cómo uno de sus miembros era suspendido por acudir al hotel donde se alojan las candidatas, una conducta que está terminantemente prohibida.
Se trata de un presentador de la cadena NBC, el estadounidense Kwame Jackson, que fue sorprendido "interactuando" con las candidatas.
El destituido dijo en su defensa que ignoraba que saludar a las candidatas le estaba vedado, aunque anticipó su deseo de que el magnate Donald Trump, actual "patrón" de Miss Universo, le convoque para la edición del próximo año.
Los organizadores, que se han rehusado a comentar sobre el posible sucesor de Jackson, han afirmado que el incidente no afectará a la elección.
La entrega de la corona de Amelia Vega, que se disputan hoy las mujeres más bellas de 80 países, pondrá fin a casi un mes de entretenimiento para los ecuatorianos, que han encontrado en la elección de Miss Universo un escape momentáneo a la crisis económica que agobia a esta nación sudamericana.