PARIS, Francia, ago. 15, 2004.- La Fundación Cartier de esta capital expondrá hasta octubre la colección de esculturas "Pain de Couture" (pan de costura), en la que el diseñador galo Jean Paul Gaultier presenta vestidos y accesorios hechos a base de pan francés.
La muestra de esculturas "comestibles" consta de varios modelos encargados por Gaultier a los más prestigiosos panaderos de Francia, creadores de la Escuela Francesa de Panadería de Aurillac, en el centro del país.
La selección exhibe vestidos efímeros en los que la masa de trigo reemplaza a las telas de tafetán, raso o muselina, entre otras.
Una falda llena de panes de hogaza o un corsé compuesto a base de "baguettes", las barras alargadas de pan típicas de Francia, son algunos de los últimos diseños del modisto, conocido por su rebeldía como el "niño terrible" de las pasarelas.
La impronta de Gaultier puede reconocerse en la réplica del famoso corsé con pechos cónicos que la polémica cantante estadounidense Madonna hizo popular durante sus giras.
La colección de panes de alta costura también tiene en cuenta la importancia de los accesorios, por lo que presenta bolsos, paraguas, sombreros, pelucas, mochilas y sandalias cocidas a fuego lento.
En la sala contigua, separada por unas cortinas de hilo en las que se engarzan seis mil rosquillas de pan, Gaultier recrea una boutique en la que las vendedoras van vestidas con corpiños de mimbre.
UN DELICIOSO RECORRIDO
En el sótano de la sala de exposiciones un verdadero artesano del pan, Anibal López, amasa bollos, pastas y cuernitos que, después de ser cocidos en el horno, están a la venta en el centro cultural.
Los panes que los visitantes pueden adquirir tienen rayas bicolores, recuperando la estética de las camisetas más famosos del modisto francés, por lo que el público podrá comprar y comer una "obra de arte" firmada por Gaultier.
están decoradas con fotografías en blanco y negro de gran formato, en las que modelos vestidas con diseños de Gaultier posan en panaderías antiguas de París.
Para la muestra, los muros exteriores de la Fundación Cartier para el arte contemporáneo han sido cubiertos de unas inmensas cortinas realizadas con más de cuatro mil barras de pan, que matizan la iluminación de la sala de exposiciones.
La idea de esta exposición partió del creador turco Souhed Nemlaghi, quien buscaba una obra en la que el observador "pueda moverse, consumir, sentir, comer, ver y escuchar".
"Una obra totalizante que se viva, al igual que vivimos el ambiente de todos los días y del cual no percibimos, sin embargo, el aura artística", señaló Nemlaghi.
Gaultier comentó que aceptó el proyecto y "cuanto más avanzaba en él", más se daba cuenta "del paralelismo entre la moda y sus talleres, y el trabajo en los hornos".
Las obras que componen la muestra son "arte que alimenta, y no sólo el espíritu", añadió el diseñador, quien primera vez que expone en Francia y cumple, a la vez, su sueño de infancia: convertirse en panadero.