SAN JOSÉ, Costa Rica, ago. 23, 2004.- La actriz mexicana Florinda Meza, quien diera vida a "la Chimoltrufia" y "Doña Florinda" en la serie de televisión el
El Chavo del 8, afirmó hoy que se mantiene al margen de la política ya que su escala de valores se lo impide.
"Me han llamado porque los partidos son muy convenencieros y saben que tenemos poder de convocatoria. Mi forma de servir es otra, la política está degenerada y mi escala de valores no me permite pertenecer a ese mundo", acotó.
Dentro de la política "armaría una revolución que acabarían matándome", comentó la actriz al diario costarricense Al Día.
Meza señaló que es una mujer polifacética; es escritora y canta ópera, además se confiesa amante de la lectura y la producción, pero a pesar de estar lejos del mundo de la actuación espera el momento de regresar al que fuera su principal trabajo.
"He hecho muchas cosas como actriz todas producidas por mí, pero cuando escribía una telenovela y veía que no encajaba en un personaje no me imponía. Aquí (México) nadie me llama para actuar, y como no me llaman mientras no me produzca yo, no volveré a actuar", indicó.
Obsesionada por el orden, Florinda Meza cuida de su casa y su familia, quienes indicó "hasta el mismo Roberto Gómez Bolaños dicen que soy maniática de la limpieza".
"La gente que me ayuda aprendió a ser como yo de ordenada. El único que no aprendió pero ha mejorado mucho es Roberto. El sigue dejando los cajones abiertos. Cuando no viene alguno de los empleados yo limpio porque no soporto la casa desarreglada ni un día", apuntó.
Meza recordó el inicio de su relación con Gómez Bolaños, a quien dijo admirar por "su integridad, su responsabilidad en el trabajo, su creatividad y sus libretos".
"Hablábamos mucho porque he leído bastante y no voy a pecar de falsa modestia, tengo buena cultura general y eso resulta divertido en una plática con un hombre 20 años mayor que tú. Es un hombre muy especial al que se le conquista con seducción intelectual", agregó.
"Fue galante y decente, pero lo veía salir con muchas mujeres siendo casado con seis hijos. Para mí no era una buena recomendación.
Al paso de los años me di cuenta de que no me despediría y que le importaba más el programa que conquistar a una mujer", recordó.
"Era el tipo de hombre que las conquistaba por sus virtudes y no por hambre. Vi que era un hombre de adeveras", puntualizó.