LONDRES, Reino Unido, feb. 23, 2005.- El príncipe Carlos de Gales defendió Este miércoles la decisión de su madre, la reina Isabel II, de estar ausente en su enlace civil con Camilla Parker Bowles, ante la insistencia de la prensa local en calificar el hecho como un desaire y una humillación.
La aclaración de Carlos llegó tras estallar la bomba al conocerse la ausencia de su madre en el enlace civil, y el cambio de escenario de éste del exclusivo castillo de Windsor al municipio de Ghidhall, convirtiéndolo en un evento abierto al público.
"La ceremonia siempre estuvo destinada a ser de bajo perfil", aclaró la Casa Clarence, residencia oficial del heredero al trono, al explicar que la reina había decidido estar ausente para respetar los deseos de Carlos y Camilla de mantener el evento de esa manera.
Sin embargo, la explicación del príncipe de Gales, que apoya la que presentó su madre la víspera, fue descalificada por la prensa local, en especial al conocerse que también estará ausente el príncipe Felipe y duque de Edimburgo, padre de Carlos.
Los hermanos de Carlos, los príncipes Andrés y Eduardo, así como la princesa Ana, tampoco estarán presentes en la boda civil, aunque al igual que sus padres, sí estarán en la bendición que tendrá lugar más tarde en la Capilla de Saint George del Castillo de Windsor.
Por si fuera poco, Carlos de Gales tampoco irá acompañado de sus padrinos al matrimonio civil, tal como es la tradición de los herederos al trono, y deberá conformarse con la compañía de sus dos hijos, los príncipes William y Harry.
Una fuente cercana a la familia real aseguró al tabloide local The Sun que la verdadera razón que llevó a la reina a estar ausente en la boda civil fue el tremendo enojo que pasó al enterarse que ésta tendría que celebrarse en Ghidhall a la vista de todos los curiosos.
La sede de lo que prometía ser un privado y real matrimonio civil en el Castillo de Windsor debió cambiarse debido a que ésta jurisdicción carece de carácter legal para tal hecho, y otorgárselo le habría permitido quedar abierta a enlaces públicos por tres años.
La fuente indicó además que la reina ha sostenido fuertes enfrentamientos con su hijo mayor debido a lo apresurado de los preparativos de la boda, que tendrá lugar el próximo 8 de abril, así como por el número de invitados y la duración de la recepción.
La reina Isabel ha calificado a su hijo de "egoísta" y "necio" por la manera en la que lleva a cabo los preparativos del enlace, según la fuente, y en el Palacio están conscientes de que será difícil convencer al público que éste no es un desaire a Camilla.
"El hecho que una madre se pierda la boda de su hijo así, será visto, de manera inevitable como un desaire para Camilla. Será difícil que el Palacio haga que esto deje de verse como un desaire. Ella no quiere ser vista en la ceremonia", dijo la fuente.
LOS ASPECTOS LEGALES
Las especulaciones en torno a la legalidad del matrimonio entre Carlos y Camilla, debido a que ambos son divorciados y él miembro de la realeza, también despertó toda una serie de rumores la víspera, mismos que éste miércoles fueron aclarados por la Cámara de Lores.
Según trascendió la víspera, el Acta de Matrimonios de 1949, que modificó la ley de matrimonios, permitía el matrimonio entre divorciados, siempre que éstos no fueron miembros de la nobleza, lo que desacreditaba la esperada unión de Carlos y Camilla.
Sin embargo, Lord Falconer, de la Cámara de los Lores, aclaró este miércoles a través de un comunicado que, de acuerdo con el Acta de matrimonios de 1949, el enlace matrimonial del príncipe de Gales y quien ha sido su amor 35 años, puede concretarse sin problemas.
El matrimonio de Carlos y Camilla parecía convertirse en una verdadera pesadilla para el príncipe, sobre todo ante las comparaciones con su anterior enlace con la fallecida princesa Diana, a la que se consideró en su tiempo el final de un cuento de hadas.
Las invitaciones para la próxima boda, de las que sólo se repartieron ahora 800 y no las dos mil 700 que circularon en 1981 para el primer matrimonio del príncipe, tampoco especifican las reglas del atuendo a observar, como es la tradición.
Para colmo, una ex niñera de la familia real, Marigold Coleman, de 61 años, aseguró de manera ingenua que las prisas en torno al matrimonio real obedecen a que Camilla, de 57 años, se encuentra embarazada del heredero al trono, de 56, según el reporte de The Sun.