LONDRES, REINO UNIDO, mar. 13, 2005.- La reina Isabel II afirmó estar aburridísima con el asunto de la próxima boda de su hijo, el príncipe Carlos de Gales, ante la total desorganización en torno al evento a menos de un mes de su celebración, reveló la prensa local.
La reina hizo la controversial declaración a uno de sus allegados del palacio, según relató al diario local Daily Mail una fuente también cercana a la monarca, quien aseguró que ésta afirma estar "completamente aburrida con todo este asunto" de la boda.
El aburrimiento manifestado por la reina en torno al segundo matrimonio del heredero al trono fue objeto de la comidilla de la prensa local, que lo consideró un nuevo desaire de la soberana hacia Carlos y la futura esposa de éste, Camilla Parker Bowles.
El primer golpe fuerte al evento lo asestó la propia Isabel II cuando manifestó que estaría ausente en el enlace civil, al igual que su esposo, el príncipe Felipe y sus otros tres hijos, aunque argumentó que en realidad lo hacía por deseo de la pareja.
Según reveló la fuente al Daily Mail, el hartazgo de la soberana obedece a que incluso las partes cruciales de la boda se encuentran sin finalizar, y que la pareja no se ha preocupado incluso por apartar a un funcionario del registro para el enlace civil.
Otros de los "detallitos" olvidados por los organizadores de enlace son los planes de distribución de los invitados en la recepción, ordenar el servicio para la ceremonia religiosa y escoger el repertorio musical, además que el coro no ha ensayado hasta ahora.
Lo anterior, confirmó los reportes que aseguraron que Isabel II se ha enfrascado en fuertes discusiones con Carlos para que la organización del evento la lleve Lord Chamberlain, a lo que se ha negado el heredero al trono.
En uno de los primeros episodios negativos que han precedido a la boda se encuentra el que llevó a cambiar el escenario de la misma a un edificio gubernamental de Ghildhall, ya que el Castillo de Windsor carecía de la jurisprudencia para albergarlo.
El cambio de sede del enlace civil le obligó a perder todo el encanto y glamour que la reina esperaba, ya que deberá ser abierto al público.
Otros de los golpes que recibió el futuro matrimonio fue la interposición de 11 objeciones formales ante el Registro General, mismas que al final fueron rechazadas, con lo que se oficializó el permiso para que la boda se realice en la fecha prevista.
Asimismo, cuando el pasado jueves fueron dadas a conocer las estampillas que se emitirán el día de la boda, la prensa se refirió a Parker Bowles como la primera amante de un miembro de la realeza en conseguir tal honor.
Parker Bowles fue señalada durante varios años debido a que su relación con Carlos salió a la luz cuando éste aún se encontraba casado con la fallecida princesa Diana de Gales, y trascendió que la relación había comenzado en 1970.
A pesar de todo lo anterior, la Casa Clarence -residencia de Carlos en esta capital- aseguró que los preparativos transcurren de manera puntual y que todo está casi listo para legalizar el amor que nació entre el príncipe y su prometida hace 35 años.
No cabe duda que todos los obstáculos que ha debido superar la pareja para unirse, incluidos sus respectivos matrimonios con otros cónyuges, les han hecho sentir que los detalles de una boda real ya no son para desquiciar a nadie.