LONDRES, Reino Unido, mar. 15, 2005.- La boda civil del príncipe Carlos de Gales con su prometida Camilla Parker Bowles, prevista a celebrarse el próximo 8 de abril, contará sólo con la presencia de 30 invitados y los medios tendrán prohibido el acceso, reveló hoy la prensa local.
"Habrá alrededor de 30 personas presentes en la ceremonia civil, ya que es un deseo de la pareja que la unión sea un evento de bajo perfil", indicó en condición anónima una fuente cercana a la familia real, de acuerdo con los reportes oficiales sobre el evento.
Entre los pocos invitados que presenciarán en el edificio gubernamental de Guildhall la formalización del amor que por 35 años han compartido Carlos y Parker Bowles, estarán los hijos de él, los príncipes William y Harry, así como los de ella.
La fuente indicó que, pese a que el enlace civil tendrá lugar en un edificio público, la prensa tampoco podrá atestiguarlo, ya que tendrán prohibido el acceso como parte del deseo de la pareja de mantener ese evento en un ambiente íntimo.
Sin embargo, la prensa local estimó que al dejarlos fuera del evento, el heredero al trono pretende evitar las críticas de los medios, que por años han señalado a su futura esposa como "la amante" y la culpable del fin del matrimonio de Carlos y la fallecida Diana.
El romance de Carlos y Parker Bowles salió a la luz cuando éste aún se encontraba casado con Diana, quien afirmó en aquel entonces que su marido y la ahora futura esposa habían mantenido su relación, con apenas breves recesos, desde 1970.
La inusual presencia de pocos invitados en una boda de la realeza se anticipó desde el mes pasado, cuando a sólo un día de darse a conocer el compromiso, la reina Isabel II anunció que no asistiría al mismo, ni tampoco su esposo, el príncipe Felipe.
Los tres hermanos de Carlos de Gales tampoco estarán presentes en el enlace civil, aunque sí irán al servicio religioso que se ofrecerá poco después en el Castillo de Windsor, en el que también participara la monarca y su esposo con unos 700 invitados.
La noticia sobre los pocos invitados a la boda civil llevaron de inmediato a la prensa a compararla con aquella de Carlos y Diana de Gales, cuando unos 800 millones de espectadores fueron partícipes del evento gracias a la cobertura de las televisoras y los medios.