LONDRES, Reino Unido, abr. 7, 2005.- La cantante
Madonna reconoció que suele enojarse con sus hijos Rocco y Lourdes, ya que han decidido hablar entre ellos en francés para que nadie los pueda entender.
Según informó el periódico The Sun, la cantante de 46 años y su esposo, el británico Guy Ritchie han impuesto una prohibición para que los niños hablen en casa el francés, y de esta manera excluyan de las conversaciones a sus padres.
Madonna había decidido el pasado año que sus hijos debían estudiar el idioma galo en el Liceo Francés, en el oeste de Londres, pero tanto Rocco como Lourdes hablan entre ellos esa lengua para que nadie los entienda.
La intérprete de “Like a virgin”, que prepara su último álbum para este año, reside junto a su familia en una lujosa mansión en el barrio de Primrose Hill, en el norte de la capital británica.