CIUDAD DE MÉXICO, México, oct. 1, 2005.- Los lamentables hechos del 2 de octubre de 1968 en México sentaron las bases para erradicar la censura del cine mexicano, que luego de 21 años pudo criticar abiertamente la figura presidencial con la cinta
Rojo amanecer, afirmó María Rojo, actriz que participó en dicha cinta.
Entrevistada por Notimex, la presidente de la Comisión de Cultura de la Asamblea Legislativa del Distrito Federal (ALDF) recordó los sucesos que hace 37 años activaron a toda una nación, que ella experimentara en vida propia y que hoy la mantienen en pie de lucha por democratizar el país para el que trabaja.
Sentada sobre las curules de la ALDF, en medio de unas acaloradas votaciones por aprobar iniciativas de ley, la diputada local señaló visiblemente conmovida que "yo estuve en Tlatelolco (ese 2 de octubre) y ello me permitió abrir los ojos ante la violencia, autoritarismo y la anormalidad del Estado de aquellos años".
Aseveró que Rojo amanecer (1989), cinta de Jorge Fons a la que como actriz se unió a la denuncia por la muerte de estudiantes, fue el parte aguas para romper la censura en el cine nacional, pues cuestionó a las instituciones en una época en que muchas voces fueron silenciadas por el gobierno del entonces presidente Gustavo Díaz Ordaz (1964-1970).
Dijo que cuando comenzó su carrera como actriz jamás imaginó que formaría parte de un filme que iba a marcar un hito en la historia de la cinematografía, y menos que más tarde incursionaría en la política mexicana con el propósito de continuar con una lucha que comenzó cuando ella tenía 25 años de edad.
"Los mexicanos le debemos nuestra libertad de expresión a la generación de 1968", aseguró María de Lourdes Rojo e Incháustegui, su nombre completo, quien además opinó que aunque hoy la ciudadanía es más libre para manifestar sus ideas y hacer críticas, México aún adolece de una censura más refinada y escondida.
Política, social y culturalmente este país sufrió un cambio, que aunque se hizo presente en cintas como El Apando y Canoa, producciones de Felipe Casalz hechas en 1975, fue con "Rojo amanecer" con la que los mexicanos atestiguaron una crítica abierta contra el asesinato de estudiantes en Tlatelolco, afirmó.
Con un tono firme y convencido, María Rojo explicó que la gente tomó conciencia cuando en la cinta observó que el gobierno asesinaba a su hijos "y no a los revoltosos de los maestros o a los revoltosos estudiantes, como se le hizo creer al pueblo", sentenció con energía respecto al cambio de paradigma que posibilitó la película que ella protagonizara hace más de dos décadas.
TRISTE LECCIÓN
"Con la masacre estudiantil, los jóvenes mexicanos aprendieron a imaginar, a crear, a pensar solos y a continuar con una lucha por la democratización de su país, que aún no ha terminado", expuso respecto a los cambios que también generó la llamada "Cultura de la Onda", que se consolidara con el célebre lema "Prohibido prohibir", que la diputada pronunció con una sonrisa nostálgica.
Dijo que la literatura de dicha corriente, que recibió del 2 de octubre un impacto mayor que el cine mexicano, liberó la mente del pueblo con las ideas de escritores como Parménides García Saldaña, y permitió que las expectativas de la juventud se abrieran a las bases de la democracia que soñaban para su país.
Los cambios, precisó, se dieron desde los terrenos de la moda, la presencia de las mujeres en el cine, el impulso a la utilización de anticonceptivos y la libertad sexual, hasta el acercamiento de los jóvenes a teóricos y filósofos como Herbert Marshall Mcluhan, con los que se fue delineando la lucha por una mejor democracia.
Transformaciones que vivió durante su juventud y que han hecho hoy de María Rojo, la actriz, legisladora y ciudadana, una mujer enérgica y de ideales profundos que cada día la llevan a ocupar su curul en la ALDF con miras a reformar el quehacer cultural en un país donde, según dijo, no se le valora como es debido.
Heredera de los ideales de la generación de 1968, la también integrante de la Comisión de Equidad de Género de la ALDF considera que en México son necesarios los programas que acerquen a las mujeres al arte, pues son pocas quienes participan en estos terrenos.
"Hace falta una promoción que atraiga la atención de las mexicanas hacia la cultura, pues la mujer que vive del arte es una privilegiada que siempre está a la vanguardia, y que además es una punta de lanza de todo lo que debiesen pelear sus congéneres", concluyó.