CIUDAD DE MÉXICO, México, ago. 17, 2006.- 15 años han pasado desde que Lupita Jones se convirtió en la única representante nacional que se ha ceñido la corona de reina en el máximo certamen de belleza en el mundo, Miss Universo.
Sin embargo, para María Guadalupe Jones Garay alcanzar aquel concurso el 17 de mayo de 1991 en Las Vegas, Estados Unidos, implicó vencer grandes retos luego de ser coronada como Señorita México 1990, el recuerdo para ‘Lupita’ en nuestro país no es muy grato debido a que “la organización no representaba ningún apoyo para la ganadora, no existía ningún tipo de respaldo para la preparación, no podías pedir consejo a nadie para afrontar el gran cambio de vida que significa representar a tu país en el extranjero, algo tan sencillo como es ser invitada a un evento y decidir si llevaría la corona y la banda no había quien te lo dijera, entonces yo busqué mis propios medios para prepararme y afrontar el reto”.
Previendo, Jones aprovechó su momento más glorioso para dar un nuevo curso a su vida, ante una propuesta difícil de rechazar: “En Miss Universo, me involucré con la organización y conocí diferentes concursos en varios países, me di cuenta que sí se puede manejar este tipo de eventos de un forma profesional y seria, es entonces cuando surge la propuesta de la compañía, cuando afrontan ciertos problemas con la organización anterior, de convertirme en directora del certamen en México”.
“Acepte de inmediato, considerando ante todo con la convicción de no cometer los mismos errores del Señorita México y jamás perdiendo de vista que lo más importante es la ilusión y los sueños de todas las participantes”, añadió.
La amarga experiencia prácticamente obliga a Jones a sentirse cien por ciento “entregada, de pronto si sientes que remas contra corriente, que los resultados que tú esperas sabiendo que tienes con que llegar más lejos no se dan, pero puedo expresar que mi mayor recompensa es ver a todas las chicas convertidas en mujeres con seguridad en ellas misma, superando pruebas importantes en lo personal y mi promesa es entregar personalidades desarrolladas y seguras de qué quieren en la vida”.
Esta experiencia, dijo la reina de belleza debe ser enriquecedora para toda para las involucradas y las ganadoras deben tener siempre un respaldo para seguir construyendo todo lo que ellas decidan lograr ahora como su compromiso de representantes internacionales de nuestro país.
Durante los doce años que la representante de belleza bajacaliforniana lleva al frente del certamen ha “tocado puertas en el gobierno de nuestros país, afortunadamente la señora Martha Sahagún me abrió la puerta y desde ese momento se han venido armando cadenitas que llegaron hasta una alianza con el Consejo de Promoción Turística de México, par reconocer oficialmente a nuestras ‘Reinas’ internacionales como embajadoras de ‘la marca’ México”, explicó.
En este momento, Lupita Jones se siente muy orgullosa que en México se han logrado “ganar el reconocimiento de la gente que en este evento también se pone especial relevancia en la inteligencia de la mujer, lo que permite que el certamen se vea como algo serio y profesional, sin olvidar que este (concurso), depende de a belleza como requisito indispensable para estar aquí, las niñas saben que no pueden llegar improvisadas a ‘Nuestra Belleza’”.
Finalmente, una de las mujeres más bellas del mundo invitó a las jóvenes mexicanas a formar parte de Nuestra Belleza siempre y cuando crean tener “la oportunidad de lograr algo positivo en esta experiencia, no la dejen pasar, las oportunidades solo se dan una vez en la vida, aviéntense que van a caer en buenas manos”, concluyó.
Lupita Jones demuestra día a día que no todo, por supuesto, es producto de su preparación como reina de belleza, la Lupita de hoy es producto de una cosecha prolongada en el tiempo.