CIUDAD DE MÉXICO, México, nov. 17.- Nada más bonito que una boda, ¿a poco no? El inicio de una gran historia de amor, la culminación de un plan largamente anticipado (bueno
Britney sólo necesitó unas copas para darle el sí a
Jason Alexander, aunque de inmediato se arrepintió y terminó por perder unos dolaritos para deshacer el numerito)
Hablo de bodas porque esta semana Tom Cruise y Katie Colmes nos están (porque hasta el momento de escribir esto no se han casado) una lección de lo que es una boda “a lo celebridad”.
Sí, en castillo, cerca de Roma, con invitados de lujo, seguramente con banquete de primera… bueno, los novios son de primera. Así es como deberíamos casarnos todos, digo, es que si ya vamos a gastar pues hay que terminar de hacerlo.
Ahora que si de bodas a bodas vamos, volvamos a Britney y es que no todo es miel sobre hojuelas. Ahora resulta que su marido, Kevin Federline le pide la custodia de sus hijos y un dinerito para mantenerse decentemente.
Por supuesto, Britney se ha de haber carcajeado de su ex bailarín, sin embargo, Federline contraatacó amagando a Spears con publicar un video sexual, ¡qué bonito matrimonio!
Por eso, lo que aprendimos en la semana es: Si te vas a casar, hay que hacerlo a lo grande, como Tom y Katie, si no, ni la riegues, o vas a terminar como Britney y Kevin.