Desde jóvenes hasta figuras ya consolidadas están envueltas en el espiral de la inconsciencia. Escape falso para buscar un camino sin luz
CIUDAD DE MÉXICO, México, jul. 9, 2007.- Cada vez es mayor la sorpresa al leer las noticias internacionales que a diario mencionan algún nombre de famoso inmiscuido en algún asunto de adicciones.
Lo mismo da si son muy importantes o no, el asunto es que cada vez más suenan los casos, o están detenidos, pagando condena o bien, en los titulares de espectáculos a través de los paparazzi.
Si las adicciones son un escape, no entiendo porqué los artistas quieren huir de lo que consiguieron con trabajo y esfuerzo, y llegan al lugar de popularidad tan ansiado, tan anhelado.
Y así como hay carreras que se destruyen, otras que continúan con muletas, otras terminan en vida, o se sellan con la muerte.
Uno de los casos más tristes en este renglón, justo en el que todo se tiene y no se aprovecha es el de la joven Britney Spears.
No hay ocasión en que no sea mencionada por una o por otra cosa, si es por su intimidad al descubierto, por los arranques que la llevan a autodestruirse, o a lastimarse constantemente ingiriendo alcohol o drogas.
Entra a una clínica de rehabilitación, misma de la que huye.
Es doloroso, primero por la edad que implica salud física y mental, por el gran talento adornado por una lindo rostro y una lucidora figura, una carrera importante que se fue en espiral, y para terminar por sus dos pequeños que son fruto de una matrimonio fugaz.
Me parece que está en tiempo de retomar el camino que la traiga de regreso a lo que ella fue, es joven aún, aunque de antemano sabemos que tendrá mucho que trabajar para poder estabilizar a sus dos hijos que no tienen la culpa de lo que ocurre con su madre.
Ojalá pronto tengamos noticias favorables de la cantante norteamericana. Lo deseo que todo corazón.
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