Con una ceremonia cargada de nostalgia, la Familia Real y el pueblo británico conmemoran diez años de la trágica muerte de la princesa Diana
LONDRES, Reino Unido, ago. 31, 2007.- La familia de
Diana conmemoró el viernes el décimo aniversario de la muerte de la Princesa en una ceremonia, mientras sus admiradores depositaron veintenas de ramos de flores, poemas y retratos ante los portones de la que fue su residencia.
"Para nosotros, dos hijos amorosos, fue sencillamente la mejor madre del mundo. Cuando estaba viva dábamos por sentado su amor por la vida, su risa, su gracia y sus bromas. Fue nuestra guardiana, amiga y protectora", dijo en un panegírico el príncipe Enrique, su hijo menor.
"Nunca dejó de manifestar su amor inclaudicable por nosotros. Hizo feliz a tanta gente. Queremos que sea recordada así", agregó.
Durante la jornada los medios de comunicación transmitieron imágenes de la boda y del funeral de Diana, como también pasaron revista a los sinsabores de su unión con el príncipe Carlos.
Y previsiblemente volvieron a ventilarse hasta el cansancio las conjeturas sobre su muerte en un accidente de tránsito en París junto con su novio Dodi Fayed. El Daily Telegraph publicó un ensayo para explicar "por qué estábamos en lo cierto en llorar a Diana".
Enrique y su hermano, el príncipe Guillermo, fueron los responsables de organizar la ceremonia al mediodía en la Capilla de los Guardias cerca de Buckingham.
Unos pocos centenares de personas se habían reunido a media mañana frente al lugar de la ceremonia, en contraste con la multitud que se alineó a lo largo de la ruta de la procesión fúnebre de Diana a la abadía de Westminster hace diez años.
La reina Isabel II encabezó la lista de invitados a la ceremonia, junto con su marido, el príncipe consorte Felipe. El príncipe Eduardo, hermano menor de Carlos, y su hermana la princesa Ana, estaban en la congregación. También asistieron el primer ministro Gordon Brown y el ex primer ministro John Major, al igual que el cantante Elton John.
Al mismo tiempo, unos centenares de fieles seguidores de Diana celebraron un pequeño servicio religioso frente a las rejas del hermoso palacio de Kensington, donde vivió la Princesa y donde sus admiradores habían depositado ramos de flores, poemas, fotos, odas y recuerdos.
Mohamed al Fayed, quien no estaba en la lista de invitados, observó dos minutos de silencio en su enorme tienda por departamentos Harrods, una hora antes de la ceremonia. Su hija Camila al Fayed asistió a la ceremonia oficial.
Diana, de 36 años, murió el 31 de agosto de 1997, cuando la limusina donde viajaba junto a Dodi al-Fayed se estrelló contra una columna de un túnel de París. Su muerte repentina provocó un flujo de pesar inédito en Gran Bretaña.