La cantante llegó en una elegante limousina a un concierto que ofreció en Monterrey; niega los rumores sobre un posible embarazo
MONTERREY, México, sep. 18, 2007.- Vaya espectáculo ofreció ayer
Alicia Villarreal en la Explanada de los Héroes. Al mero estilo de 'Güicho Domínguez', la güerita llegó a bordo de una
limousina.
Al instante, el empresario Óscar Flores, fue a saludarla, la primera en bajar fue una corista, después Coral y posteriormente la intérprete, quien utilizó unos cajones como escalera para llegar al escenario sin decir una sola palabra.
Una mujer diferente pero con la misma voz que el tiempo le está cobrando factura todo por las presiones, sus embarazos y los escándalos que la rodean.
Ofreciendo un show de una hora y entregándose por completo, ella se retiró atendiendo muy amablemente a la prensa.
"Ando bien afónica, estoy en gira desde mayo pero estoy contenta, trabajando mucho, preocupada porque mañana salimos fuera y tengo que cantar el martes y estoy bien enferma", aseguró Alicia Villareal.
Alicia aprovechó la presencia de los reporteros para desmentir un supuesto embarazo.
"No, tengo apenas siete meses de mi bebé, creo que no aguanto otro rápido. No, ya me voy a portar bien", concluyó.