El actor irlándes habla por primera vez del desorden neurológico que padece su hijo James
CIUDAD DE MÉXICO, México, oct. 17, 2007.-
Colin Farrell habló por primera vez a los medios de comunicación de la situación de su hijo James, de cuatro años, quién padece un desorden neurológico conocido como síndrome de Angelman.
"Él es un niño feliz y valiente", dice Colin, quien reconoce que su hijo le cambió la vida.
"La única vez que me doy cuenta que hay algo diferente en él y que padece alguna discapacidad, es cuando se junta con niños de su misma edad", admite el actor, quien asegura que lloró cuando vio caminar a James.
Collin confesó que los pocos avances que tiene James son confortantes, "mucho más que una mera satisfacción".
Diariamente se sorprende al ver los progresos de su hijo, quién desde que nació se ha convertido en su gran prioridad en la vida, "comenzó a dar sus primeros pasos hace más o menos seis semanas y ha tardado cuatro años en hacerlo. Todo el trabajo es suyo, ha trabajado duro estos cuatro años", reconoce.
Colin reconoce que el trato que tiene con su hijo no es como si estuviera discapacitado, "nunca había pensado que mi hijo fuera alguien con una discapacidad".
El síndrome de Angelman se diagnostica en niños entre tres y siete años y es una enfermedad de origen genético que ocasiona distintos trastornos de la conducta, el desarrollo y el aprendizaje. Los síntomas que tiene este enfermedad son la falta de coordinación de movimientos, hiperactividad, problemas para andar, ausencia del habla, dificultad para comunicarse y rasgos faciales diferentes.