CIUDAD DE MÉXICO, México, nov. 21, 2007.- Mucho amor entre ambos, obstáculos superados y planes de un futuro en común, era la historia de
Susana González y
Eduardo Santamarina hasta hace unos días que decidieron separarse.
"Tomamos la decisión entre los dos de una manera muy amorosa, muy en paz, muy tranquilos, y muy conscientes de lo que estabamos haciendo; yo creo que cuando una pareja incluso en el rompimiento toma esa actitud, hasta el final es y fue una relación sana", dijo Susana.
Los detalles quedan para ellos, el dolor para ambos, la razón es simple y muy complicada.
"Puede ser algo tan fuerte como digamos, sin entrar en detalles, un diferente proyecto de vida, que eso tampoco hace que yo sienta que me equivoqué o que a lo mejor cometí un error, o que lo que viví no estuvo bien, no, al contrario".
Los caminos corrían paralelos, la realidad se impuso hace unos días.
"De cierta manera es muy importante para mí, yo sí deseo en mi vida compartir, para mí este trabajo es muy hermoso, pero este trabajo es trabajo, y a pesar de que llene muchos momentos de mi vida y me haga muy feliz, no es ni hijos ni matrimonio ni es una familia".
No hay posibilidad de una reconciliación.
"Cuesta tanto tomar esa decisión que cuando piensas en un reencuentro se hace uno como ilusiones que no sabes si van a pasar o no".
No hay terceros en discordia, causas ocultas ni espacio para especulaciones, sólo una historia que finalizó.