CIUDAD DE MÉXICO, México, abr. 18, 2008.- No cabe duda que cuando el gato sale de casa los ratones salen de fiesta, esto mismo le pasó a Victoria Beckham al no acompañar a su coqueto marido, David Beckham, al partido de básquetbol entre los Lakers y los Reyes de Sacramento, que se llevó acabo en Los Ángeles, California.
El delantero del Galaxy aprovechó la ausencia de Victoria para darse su taco de ojo con las porristas. Posh debería de tener más cuidado con su infiel marido, porque no sería la primera vez que el futbolista le pusiera los cuernos.
Una de las tantas infidelidades fue con Rebecca Loos, su asistente personal, mientras él jugaba para el Real Madrid.
Por supuesto David negó tal affair, sin embargo, Loos dijo tener mensajes de celular que probaban lo contrario, además de que podría dar detalles sobre el cuerpo del medio campista.
Después de esa aventura la imagen de Beckham decayó un poco. Antes de que la noticia saliera a la luz pública, David era considerado un ídolo entre hombres y mujeres, aunado a la fama de su perfecto matrimonio con la Spice Girl.
Ambos pregonaban su amor por las esquinas de Inglaterra, incluso ganaron el apodo de Beckinham sinónimo de Buckinham, porque eran una pareja real sin título nobiliario.
Aunque Victoria ha negado las infidelidades de su esposo e incluso lo ha apoyado y defendido cuando la prensa lo ha atacado, debería tenerlo más checadito, no vaya a ser que ahora sí le roben el mandado.