CIUDAD DE MÉXICO, México, ago. 18, 2003.- Qué valioso debe ser en la vida de Lucero la presencia del hombre desconocido. Por él se mostró agresiva y dejó que se asomara su descontento con los medios de comunicación, al grado de declarar un “divorcio” con la prensa.
Todo comenzó el jueves anterior al celebrarse las 100 representaciones del musical Regina, una nación que despierta. Los padrinos: Silvia Pinal y Ernesto Alonso. Claro que su presencia era en realidad el motivo y la convocatoria de los medios. Sabemos que Lucero, la protagonista de la puesta en escena, no es afecta a dar entrevistas.
Los encargados de relaciones públicas de la obra dirigida por Antonio Calvo, no confirmaron a los reporteros que no habría entrevistas con nadie, que sólo se grabarían aspectos.
Con el antecedente que más bien es como una tradición en la cobertura de develaciones de placa, se sabe en el medio del espectáculo que al término del evento, los equipos informativos suben al escenario para hacer lo pertinente con los artistas. Que cada quién maneje la información como quiera, no significa que todos seamos buenos o malos.
El caso es que en la escalinata, el hoy famoso hombre desconocido bajó de los cabellos a una reportera de la cadena Telemundo. El asunto es que ahí inició la trifulca y acabó casi, casi con la carrera de Lucero. El guarura contratado por la cantante sacó una pistola amenazando la vida no sólo de los representantes de los medios sino también con la del público que aún no terminaba de salir del Teatro San Rafael.
No satisfecha con lo ocurrido, Lucero hizo una llamada al programa Hoy y ofreció una conferencia de prensa en la que los resultados fueron desastrosos. Aquella espléndida actriz, dulce, y pacífica se convirtió en una fiera que no entendió razones. Por supuesto no se llegó a ningún acuerdo, ni de una parte ni de la otra.
La reunión se convirtió en agresiones de una parte y de la otra. Las conclusiones: Lucero no necesita promoción y por consecuencia a los medios de los que recibe “cierto apoyo”, no tiene obligación de dar entrevistas, y aseguró que cuando una relación no es buena tiene que haber una separación.
No estoy de acuerdo con su postura y me confunde. Lo que sí tengo claro es que un micrófono es arma también, pero en el mejor sentido de la palabra, no tiene el mismo efecto que una pistola.
¿Será una nueva moda?, ¿Se necesita una pistola para detener a la prensa?, ¿De ahora en adelante pensaremos mucho para ir al teatro a pasar un buen momento? Esperemos que el tiempo pase y otorgue la razón. Así están las cosas.