CIUDAD DE MÉXICO. México, sep. 9, 2003.- Después de tanto decir, de las prometidas manifestaciones de los cubanos en Miami si los artistas que viven en la isla asistirían a recoger la presea, y de los permisos que no otorgó el gobierno americano, finalmente se realizó la tan vapuleada “fiesta latina”.
Lo escribo entre comillas porque jamás entendí porque la mayoría de los artistas que llevan como bandera “lo latino” jamás hicieron alusión al bellísimo contenido que lleva el idioma español en su cuerpo.
Me gustó el mexicano Alex de Maná y la dominicana Olga Tañón, porque saben agradecer en su lengua y porque fueron los mejor vestidos para una ocasión especial. Ellos bien saben que la moda nada tiene que ver con ser informales, mal educados, y mal arreglados.
Como George López, actor que hace para la cadena NBC el programa Nosotros los López que hizo gala de un comportamiento poco agradable para una gran ceremonia. Jamás entendí por qué los cambios de vestuarios y una majadería en transmisión internacional, que aunque bien merecido lo tiene este actor despreciable que pretende hacer política, al menos la celebración no.
Bien por el homenaje a Celia Cruz, bien por los lanzamientos que ahora acapararon las categorías dejando atrás a los que siempre creímos que eran las grandes estrellas, bien por Maná.
Mal por el inglés, aunque entiendo que la producción pertenezca a la cadena norteamericana CBS, mal por Juanes y su camiseta con la lectura “Se habla español” y todo lo dijo en inglés, mal por los extras que colocan en las primeras filas “para darle ambiente a la fiesta”, mal por los vestuarios.
A pesar de que los niveles de audiencia fueron altísimos, y las no complicaciones, los organizadores tienen pensado hacer la quinta entrega en Nueva York o en Atlanta. Donde sea, pero que sea bueno.