CIUDAD DE MÉXICO, México, dic. 4, 2003.- Cuando ya no esté, cuando haya cumplido mi misión, quiero irme tranquila. Satisfecha de lo que pude hacer en vida por un niño, que estoy segura, me va a iluminar el camino hacia mi destino. Quiero ser parte de una nueva cultura en el país donde me tocó nacer. Qué maravilla soñar despierta. Imaginar que todas las familias que tienen a un pequeño con capacidades diferentes, vean a sus hijos sonreír. Un rostro que no tiene precio.
Deseo profundamente que las rampas estén libres, incluso que haya más en cines, centros comerciales, teatros y hasta en la calle. Me gustaría que los lugares de estacionamiento estén ocupados por las personas para los que fueron creados, que cada uno de nosotros ayude a los que requieren una mano para levantarse.
Anhelo que a los que nos toca vivir este México, tengamos la capacidad emocional, formemos a los que nos corresponde la cultura de la donación, de ayuda por los que no tienen, de compartir lo que tenemos.
Gracias a Dios estoy entera, sana, me valgo por mí misma. Pero me he dado la oportunidad de ir al Centro de Rehabilitación Infantil Teletón (CRIT) y platicar con algunas madres que transitan kilómetros y kilómetros diariamente con niño en los brazos. Para ellas no hay reclamos al cielo, para ellas su vida tiene otro sentido.
Teletón es más que una fiesta anual de los medios de comunicación, es más que las casi 30 horas de transmisión por radio y televisión, es más que las luminarias que vienen a diferentes escenarios, es más que un problema con Lucero.
Teletón es vida, es esperanza. Teletón es la rehabilitación de miles de pequeños que requieren atención médica, de una prótesis, de una silla. Teletón es la alegría de ver a otro ser humano integrarse a la vida porque tiene derecho a ello.
Cuando me vaya, quiero que dos niños completamente sanos, Alejandra y Juan Francisco, mis sobrinos, hayan aprendido a querer a sus semejantes, que acepten y ayuden a los pequeñitos con capacidades diferentes, que crezcan respetándose a sí mismos y respetando a los demás, que sean una mujer y un hombre sólidos y lo principal, que llenen su vida de amor. El 12 y 13 de diciembre, el Teletónlo hacemos todos.