CIUDAD DE MÉXICO, México, dic. 10, 2003.- Con todo el dolor de su corazón, pero sin lágrimas, con la fortaleza de espíritu que le caracteriza, Angélica Vale regresó de Monterrey a la ciudad de México a esperar las cenizas de su padre. "Él se fue muy tranquilo y creo que eso es una bendición de Dios, porque no hay cosa más horrible que ver que alguien que amas se va acabando poco a poco", señalo Angélica Vale.
Nuevamente el cáncer, el enemigo silencioso posó su manto sobre un ser querido de Angélica.
"Pues es genético, ni modo, es algo que tuvo que pasar y unos lo superamos y otros no, desgraciadamente".
Ahora, quienes lo quisieron en vida y que ahora lo recuerdan, esperan para Raúl Vale un merecido homenaje.
"No sabemos qué, porque no sabemos siquiera cuándo llega, pero sí queremos hacerle algo bonito, yo creo que hablaremos en privado la familia, para ver qué vamos a hacer".
Para Angélica Vale, la partida de su padre, aunque dolorosa, alimenta su alma, por casualidad o por capricho del destino, ella tuvo precisamente una presentación a beneficio de la lucha contra el cáncer.
"Creo que la hice con más ganas que nunca, porque obviamente acabo de tener la pérdida de mi papi, pero creo que perder un hijo por el cáncer ha de ser la cosa más horrible del mundo".
Vaya un adiós para Raúl Vale, y el afecto y respeto para sus familiares.