CIUDAD DE MÉXICO, México, feb. 2004.- Tuve la oportunidad de platicar con él antes que se encontara con el público de Ciudad Neza en el Estadio de la Universidad Tecnológica. Fue una experiencia que por supuesto le agradezco enormemente. La cita fue a las 6:30 de la tarde en un hotel de Reforma donde se hospeda desde hace más de ocho años. Llegué puntual y parte de su equipo me llevó hasta el Penthouse. Me encontré con el maestro Eduardo Magallanes con quién estuve platicando sobre los artistas y sus voces.
Juan Gabriel apareció vestido con ropa deportiva en color azul y su nombre grabado en la chamarra de lado izquierdo. Entre comentarios y presentaciones se comió una ensalada de lechuga, jitomate, cebolla y pepino con un poco de sal. Salimos en convoy del hotel y por el tráfico llegamos retrasados a la presentación. Me tocó viajar con él en la camioneta negra con vidrios polarizados y la charla se tornó simpática, agradable y de mucho contenido.
Me sorprendió conocer a un ser humano cálido, amable, con gran sentido del humor, humilde y sencillo. Sus palabras revelan un nacionalismo impresionante, la defensa por los que no tienen nada es evidente. Sus valores son tan claros como su mirada. Un hombre prácticamente entusiasta que ama a la vida, que lucha por ella y que trabaja para el público, no importa el escenario, el siempre ha querido entregarse en cada presentación de diferente manera.
Su camper estaba repleto de personas cercanas y me acerqué a despedirme de él. El trato fue muy respetuoso de ambas partes y próximamente podremos darle a conocer a sus seguidores a través de Tras la Verdad, la realidad de Juan Gabriel tal y como es.
Me encantó la recepción del público de Neza, tan respetuoso, tan educado. En cuanto apareció esta luminaria, el estadio se puso de pie, no había movimiento de Juan Gabriel que no fuera seguido con gritos o bailes y festejado a rabiar. Más de 42 mil personas estuvieron puntuales desde las 8:00 de la noche, y esperaron pacientes hasta el inicio, dos horas después.
49 canciones en más de dos horas fueron el éxtasis de los asistentes reflejados en sus rostros. Fue una maravillosa presentación, con una de las personalidades más importantes en el mundo musical de nuestro país.
Definitivamente Juan Gabriel es una figura aspiracional con talento indiscutible, y un gran orgullo para los mexicanos.