CIUDAD DE MÉXICO, México, mar. 2004.- El Foro Ana María Hernández abrió sus puertas hace dos semanas para darle cabida a la obra Casa Matriz de la dramaturga argentina Diana Raznovich, una mujer que en su juventud fue una luchadora social en la época de la Guerra Sucia en su país. Es un teatro pequeño hubicado en Coyoacán que ofrece funciones de jueves a domingo y que apoya, en ésta ocasión, a la Fundación Lucrecia, acomodada dentro del teatro independiente. Desafortunadamente este tipo de teatro se hace con dinero que se arriesga para ofrecerle al público una opción de entretenimiento sano que invita a la reflexión. Sin embargo, algo ocurre que a las funciones llegan muy pocas personas y los medios de comunicación no se ocupan ni de cubrir ni de difundir a los talentos que profesional y rigurosamente están trabajando. No son actrices conocidas, pero su desempeño escénico es más que estupendo.
No sé si dependa de los grandes nombres, de los teatros céntricos, de la promoción, o bien que nuestro México esté tan confundido que no hay cabida para este tipo de teatro. En fin.
Casa Matriz es una historia que se dedica a analizar la compleja relación entre madre e hija, que se desarrolla dentro de una empresa que proporciona las diferentes madres que los clientes ha elegido tener. Es decir, se llama a Casa Matriz y se pide un servicio completo de la madre que se desea para desarrollar así la perfecta identificación con los vicios de las madres y también de las hijas.
Haydée Unda es la mujer de 30 años que solicita un servicio para celebrar su cumpleaños, pese a que su madre está vida, intenta hacer un ejercicio con una madre sustituta con la que refleja complejos anteriores, y situaciones emocionales que trata de resolver sin éxito alguno.
Cristina del Castillo es la mujer que interpreta a las diferentes madres y que através de la comicidad y la farsa, logra encontrar en la joven y en ella misma un laberinto que no tiene salida.
Ambas muestran las diferentes relaciones existentes, la rebeldía, el abandono, la muerte, el desinterés, la manipulación, y la modernidad, de ambas partes. Resulta interesante ver Casa Matriz porque es una mirada al espejo para reflexionar sobre el manejo de las hijas con las madres y viceversa.
Atrévase a cruzar la realidad en escena y apoye así el digno trabajo de los productores y actrices de Casa Matriz.