CIUDAD DE MÉXICO, mar., 2004.- El regreso de Big Brother VIP a las pantallas mexicanas logró captar la atención de millones de personas que se han enganchado con el interior y el exterior de las figuras que fueron elegidas para habitar la casa más vista de nuestro pais. Su primera emisión obtuvo y significativas cifras de audiencia. Tal parece que BBVIP reunió todos los elementos necesarios para captar al público que sigue favoreciendo a Televisa con su preferencia.
Vi a cada uno de los inquilinos llegar, el nerviosismo a flor de piel, los rostros inquietos, las miradas buscando a sus afectos, algunos mostrando valentía, otros en espera del futuro.
Remodelada, acondicionada e impecable, este hogar recibió a Manola Diez, Juan José Ulloa, Ninel Conde, Elizabeth Álvarez, José Manuel Figueroa, Claudia Lizaldi, Reynaldo Rossano, Fabián Lavalle, Roxana Martínez ‘La Tetanic’, Eduardo Videgaray, Mercedes Molto, Julio Camejo, Luz Elena González, Johnny Lozada y Carlos Eduardo Rico, además de los perritos Joey y Tubo.
Los 17 inquilinos llegaron a saludarse, a conocerse, a sentir compañía. No pasaron 24 horas cuando iniciaron los conflictos como en cualquier casa. Los desacuerdos marcaron la pauta para las nominaciones. Lágrimas, enojos, trsiteza, melancolía, alegría, risas, y más muchas cosas más están viviendo estos artistas. Y lo que falta. No hay que perderlos de vista.
No cabe duda que la nueva forma de ver la televisión, va más allá que inmiscuirse en asuntos privados y en la intimidad de los famosos que también son humanos, es una buena manera de analizar el comportamiento, revisar los miedos, alargar la tolerancia, alivianar la convivencia, y fluir en situaciones adversas.
Esperemos que cada uno de los integrantes de este equipo salga con grandes experiencias humanas que los hagan modificar todas aquellas conductas que no mueven la vida de manera favorable.