CIUDAD DE MÉXICO, México, abr., 2004.- Es una historia diferente. Un hombre y una mujer. Los dos en una sola persona. Antes Armando Palomo, hoy Jacqueline Aristegui, mejor conocida como Libertad. Una operación convirtió un sueño en realidad. Un cambio de sexo que no alteró su existencia, pero sí su vida actoral y su desarrollo social. La transformación de identidad la convirtió en una amarga pesadilla.
Era viernes 23 de abril. El reloj marcaba las 7:00 de la noche y el Teatro Principal de Puebla anunciaba ya la primera función de Violines y Trompetillas. Para Libertad no hubo tercera llamada. Para ella había una orden de aprehensión.
Posible posesión de drogas y falsificación de un documento electoral fueron los cargos.
Jacqueline Aristegui fue conducida a la Ciudad de México para ingresarla al Reclusorio Femenil Oriente. Obtuvo su libertad bajo caución el sábado por la noche. Unos cuántos miles le permitieron presentarse en la segunda función de teatro. El lunes 26 de abril no acudió a firmar por estar en Coahuila de gira. Pero hasta que no se defina su situación jurídica lo tendrá que seguir haciendo.
Este hecho me parece lamentable. Sé que vivimos en un país libre, pero no sé hasta dónde. Creo firmemente que la elección sexual nada tiene que ver con humillaciones y sorpresas de este tipo.
A Armando Palomo lo conocí como todos. Y desde 1994 en que se fue a Venezuela a radicar, y volvió en el 2000 me sorprendió como a todos. Pero no por su operación ni nada de esas cosas, sino por el valor de enfrentarse a una sociedad como la nuestra.
Ella está cambiando ahora sus papeles, desde el acta de nacimiento hasta los más necesarios. Desde que regresó se ha dedicado a trabajar, a contestar preguntas ofensivas, ha aprendido a ser valiente, a luchar, a buscar oportunidades.
No entiendo cómo olvidarnos de estas cosas cuando no sabemos que es lo que viene.
Para Libertad, Jacqueline o Armando mi cariño, mi respeto y mi admiración. Le deseo mucha suerte y que pronto termine con este pasaje duro y difícil.
Este mundo tiene espacio para todos.