CIUDAD DE MÉXICO, México, mayo, 20, 2004.- A veces pienso que todos opinan a diestra y siniestra pero sin llegar a un lugar certero. Creo que hay personas o situaciones mas fuertes, que darle fama y popularidad a un diputado que tiene necesidad de todo, menos de trabajar. El ex novio de Paulina Rubio, como él mismo lo declaró en una revista de circulación nacional, es el centro de una controversia que está logrando colocar al supuesto representante del pueblo en los cuernos de la luna.
He escuchado y leído al respecto. Son ríos de tinta, horas de televisión, y muchas palabras dedicadas a este personaje, que para mi forma de ver, tiene una necesidad imperiosa de llamar la atención, y al parecer se le está cumpliendo.
Jorge Emilio González Torres declaró ya que cada quién puede pasar sus vacaciones donde mejor le parezca. Tiene razón. Pero eso de que sólo una semana va estar en Big Brother me suena como a juego y utilización.
No creo que sea necesario que ingrese a la casa más famosa de México para hacer campaña o para mostrarse como es, o para continuar con una imagen juvenil, que por lo pronto yo no le creo.
Como persona tiene todo el derecho de elección, igual que nosotros. Si quiere o no quiere es su problema, no el de nosotros.
Pero de ahí a que se tome tanto tiempo, como el que quizá me esté tomando yo, para hablar de él, me parece incorrecto. Finalmente el resultado lo veremos reflejado en los votos.
No le defiendo porque sólo lo he visto una vez en la vida, no es mi amigo, pero creo que le están hechando toda la cabellería a una sola persona, cuando la pueden repartir. El asunto no creo que se centre en este hombre, más bien creo que es general.
Quizá Jorge Kahwagi se esté exponiendo demasiado, probablemente repercuta en su carrera política, a lo mejor es mucho arriesgue. Pero eso es un riesgo que él decidió tomar, nadie lo obligó, conoce Big Brother, sabe como es. No hay nada extraño.
Así es que el que lo decidió fué el. Y nadie mejor que él para gozar o para sufrir las consecuencias.