CIUDAD DE MÉXICO, México, ago. 5, 2004.- No es para menos. Somos parte de una generación que Doña Guadalupe Loaeza llama “La cuarta mujer”. Aquella que es independiente económicamente, que no tiene pasado refiriéndome a divorcios o hijos, la que tiene una carrera y que al parecer sólo busca el éxito, la satisfacción material, pero que no encuentra al compañero ideal. Sin embargo, este 2004 se convirtió en el año de los sueños cumplidos, de la maternidad liberada y lejos de atavismos sociales. Ahora la familia artística está en camino de recibir a por lo menos 20 bebés. Algunos en un círculo ya formado y otros con el cariño materno exclusivamente.
Comenzamos con Edith González, que hasta el momento no ha dicho el nombre del padre, pero se le ve tan plena, que me parece lo más importante.
Erika Buenfil está inquieta por las especulaciones. Es normal. Pero se siente bien y lo espera con mucha ilusión. Es lo que vale.
Ivonne, la voluptuosa modelo de La hora pico, está en proceso de traer un pequeñito al mundo. Nadie sabe nada, pero con que ella esté enterada es más que suficiente.
Lety Calderón ya va por el segundo. Está feliz y su pareja también.
Menciono estos cuatro casos porque se trata de mujeres que pasan de los 35 años y que han decidido ser madres por iniciativa propia y eso me gusta. El reloj biológico sigue caminando y hay que marcar la hora.
Otros casos de embarazos de la generación, en otras circunstancias, o en otras situaciones: Lucero, Marisol Mijares, Vica Andrade, Daniela Castro, Victoria Ruffo, Esmeralda (la esposa de Facundo), Adriana Riveramelo, Maki, Liliana Amorós, Carmen Aristegui, Isadora González, Anadela, Abigail (esposa de Luis de Alba), Yhadira (esposa de Roberto Palazuelos), Paola Cantú (novia de Aitor Iturrioz) y Vanessa Adame (hija de Alfredo Adame).
Esta vez la cigueña decidió dejar en muchas mujeres, no sólo del medio artístico, la semilla que fecundará en un futuro lleno de esperaza y de ilusión. Con papá o sin él, todas éstas mujeres tendrán que luchar para darles a cada bebé lo mejor de ellas.
Es un gusto que hayan tomado la opción, ya trabajaron, ya lucharon, ya quieren ejercer lo que la biología les dió como milagro. Para todas nuestras actrices, la mejor de las suertes y toda la felicidad que trae a la vida el orgullo de ser madres.