CIUDAD DE MÉXICO, México, ago. 16, 2004.- Cuando se ideó la filmación de la cinta Troya se pensaba en varias locaciones, entre ellas, en Marruecos, Inglaterra y Malta. Por el estallido de la guerra de Irak y por el temor a las represalias contra los norteamericanos, tuvieron que cambiar los planes. Baja California Sur resultó elegida por la producción para ser el escenario perfecto para recrear la novela clásica La Iliada escrita en el siglo VIII A. C.. Una de las leyendas más antiguas de Grecia es atribuída a Homero. Casualmente un querido amigo y vecino participó como extra durante el rodaje. Cuenta que al inicio eran casi mil extras, 600 mexicanos, 400 búlgaros. Terminaron 400 y 200 porque prácticamente no pudieron con el trabajo. Las jornadas eran de 12 a 14 horas diarias y con temperaturas que llegaban a los 40 grados centígrados.
Este joven de 28 años estuvo, al igual que sus compañeros, en capacitación durante dos semanas. Utilizaron armas como el arco, la espada, la lanza, y un escudo. Claro que el entrenamiento de combate y la práctica no se empataron jamás. Petersen Wolfang, el productor, dió instrucciones para marcar golpes, no para darlos. Ya en la filmación de la escena, al juntarse los dos ejércitos y luego emprender la retirada, en medio quedaban algunos lesionados en el campo de batalla. Los paramédicos en camillas sacaban a los heridos. Y así, cada vez que repetían, había nuevamente golpes reales.
Hay que recordar que en Baja California Sur se vivieron dos huracanes, uno de ellos afectó la región y por supuesto la filmación. Causó grandes daños al set, destruyendo parte de la escenografía como el templo, los barcos y la impresionante muralla que medía 150 metros de largo y 15 metros de altura.
Ernesto Calzada también me platicó de la lesión que sufrió Brad Pitt, Aquiles en la cinta, curiosamente en el Talón de Aquiles. Una coincidencia entre la derrota y la realidad.
Muchas anécdotas se quedaron entre el café y el cigarro. Varias situaciones que pasaron con los mexicanos que estuvieron alguna vez en Grecia, aunque fuera su mismo país.
Unidos por costumbres o tradiciones, por el espectáculo o el deporte, Grecia y México, hoy continúan cerca por la justa olímpica que se vive en tierras helénicas.