'Bailando por un sueño', historias con realidad



por: Mara Patricia Castañeda
Fuente: Televisa Espectáculos




'Bailando por un sueño' es una realidad sensible ante la capacidad del ser humano de creer que los sueños son posibles






CIUDAD DE MÉXICO, México, ago. 18, 2005.- El estreno de Bailando por un sueño me dejó sorpresivamente fascinada. Me quedé las casi tres horas observando el trabajo de ocho soñadores y de ocho actores. Escuché cada uno de los ideales de los concursantes.

Una madre con un hijo con capacidades diferentes que desea poner una escuela porque la educación y el tratamiento de su pequeño es de alto costo, una hermana que quiere comprarle una prótesis a su hermano que perdió la pierna en un accidente de moto, un hijo que quiere darle a su padre un taller nuevo de carpintería, un médico que necesita un elevador para subir a los pequeños también con capacidades distintas a tratamiento y que sus madres no los carguen.

Una hija que desea darle una casa a sus hermanos y a su mamá, otra hija que quiere depositar las cenizas de su madre en España como su última voluntad, un joven dedicado a la religión católica que quiere poner un centro de rehabilitación para drogadictos, y un marido que quiere pagar un tratamiento para que su esposa se pueda embarazar.

Son ocho sueños, ocho casos distintos que se convierten en una gran motivación para los televidentes. Las lágrimas se me escapaban, y la vez me sentía nerviosa de ver a las parejas bailar, y poner todo su entusiasmo y empeño para colocarse.

Me gustó además la preparación de Cynthia Klitbo, Paty Navidad, Ana Layevska , María Rojo, Carlos Bonavides, René Casados, Latin Lover y Adrián Uribe . Por momentos me daba la impresión de que les daba pena, evidentemente son actores, y nosotros suponemos que todo lo que hacen, lo hacen bien. Se expusieron gratamente para ayudar a cumplir el sueño de sus parejas.

Tengo que decir que me impresionaron Adrián Uribe y Latin Lover, porque además de ritmo, lograron trabajar con las dos jóvenes para poder mostrarse como tremendas parejas. Estoy segura que entre ellos está el ganador.

El programa me encantó, fue diversión familiar, todo el público estuvo atento, los comentarios son muy favorables, estuvo estupendo. Y como bien dijo Adal Ramones, ‘no importa quién lo haga, lo importante es el público goce de entretenimiento sano, y sobre todo que se convierta en ayuda a quién lo necesite’.

Bailando por un sueño demuestra que no sólo de cuestiones materiales viven los humanos, también de ilusiones y sobre todo de esperanzas para alcanzar un objetivo en beneficio de los demás, y qué mejor que hacerlo bailando.

Muchas felicidades a Rubén y Santiago Galindo, y a todo su equipo.

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