CIUDAD DE MÉXICO, México, mayo 11, 2006.- Trabajando en el medio artístico se prueban infinidad de sentimientos y emociones que no terminan jamás de sorprender. Las ausencias definitivas de los artistas siempre serán sorpresivas en muchos sentidos, no importa si se ha convivido con ellos poco o mucho. Son como familiares lejanos, como esos seres que no se frecuentan a los que se les tiene gran cariño, como personas con las que se tiene cierta afinidad, aunque la relación sea totalmente imaginaria. No hay fallecimiento que no se lamentado, aunque se haya llegado al límite de la eutanasia. Finalmente la muerte no conoce motivos ni pretextos para evitar el dolor, y no sólo me refiero a la fuente de espectáculos y a sus integrantes, sino a todas las situaciones por las que pasamos los seres humanos, conocidos o no.
Este 2006 se ha llevado a seres suyos, míos, y también a los que son parte de nuestra vida diaria, y de los que lamentamos que ya se hayan ido.
Cuando me enteré del penoso fallecimiento de Soraya, francamente fue lastimoso, una mujer de 36 años, con una carrera prometedora, dueña de premios que le otorgaron por su peculiar estilo, creadora de letras hermosas, con una fe inquebrantable, y con un hombre de pareja que la amaba y que siempre estuvo a su lado, es de no aceptar tan “De repente” el adiós de una luchadora incansable.
No tuve la fortuna de conocerla, pero quienes sí, no tienen más que palabras maravillosa para ella, lo mejor de todo, es que no se dijeron al enterarnos de ese enemigo silencioso, no, fueron desde sus inicios.
Se fue de madrugada. Y horas después Adamari López, la futura esposa del cantante Luis Fonsi, daba una conferencia de prensa para anunciar su reestablecimiento, de la misma enfermedad. La actriz boricua no pudo detener el llanto al recordar que con Soraya fue con la primera persona que hablaron buscando ayuda, y que hasta compartían a la misma oncóloga.
Es muy triste dar este tipo de noticias. Descansen en paz Soraya y todas aquellas mujeres que han dejado su vida en un suspiro por esta dolorosa enfermedad.
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