CIUDAD DE MÉXICO, México, mayo 25, 2006.- Cuando nos encontramos la última vez, estaba casi lista para comenzar. Hicimos una entrevista larga para el programa Tras la Verdad. Luego tuvimos algunos contactos para el bautizo de su hijo, el mas pequeño, y cortas conversaciones, solo para asegurarnos de que todo estaba muy bien. Un domingo por la tarde, entre las sombras del teatro Polyforum, observé como discretamente entraba una pareja que prefería ser confundida con la oscuridad evitando llamar la atención.
Cuando se encendieron las luces me di cuenta que la pareja era Gloria Trevi y Armando, su marido. Fueron a verme a la obra La vuelta al macho en 90 minutos. Me dio mucha alegría verla, y verla tan bien. Contenta, risueña, y con tantas ilusiones. Una mujer completa.
Al terminar el segundo acto tocaron la puerta y cuando abrí era ella. Vestida de negro, sonriente, y con una gran calidez me dio un fuerte abrazo, y me recordó la última vez que nos vimos en Chihuahua, cuando nos dijimos que la siguiente vez nos veríamos en libertad.
Me cambié rápidamente y salimos del teatro en medio de la lluvia. Armando y Gloria se subieron a mi coche y pusieron el disco que revelaría los diferentes ritmos que contendría su disco nuevo.
Tengo que admitir que de las 3 canciones que escuché, la que más me gustó es la que lanzaron como primer sencillo. Me pareció que tiene una gran letra que se puede acomodar a las diferentes y válidas tendencias de nuestro México real. Me encantó.
Entre canción y canción platicamos de sus clases de canto, de la rutina de ejercicio que está haciendo, del cuidado de su cuerpo y de su alma, y del amor que tiene por sus pequeños y por su nueva vida junto a su pareja.
Qué gusto poder ver a Gloria así, tan contenta, tan bien, tan segura de lo que hace y de sus caminos. Me da alegría, y una alegría profunda comprobar que confié en alguien que sigue adelante y que el pasado solo lo mira para tener mas fuerza y continuar. La admiro, la quiero, y la respeto.
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