La música y el deporte, dos manifestaciones de arte y libertad que se funden al final en un coro de sentimientos
CIUDAD DE MÉXICO, México, nov. 20, 2007.- Realmente es difícil hablar de los orígenes de la música dentro del balompié, pero desde el primer Campeonato Mundial de Futbol de Uruguay en 1930, existen grabaciones en aquellos acetatos de 78 revoluciones, como aquel "Uruguayos son campeones de América y el mundo”. Tango que se convirtió en una murga para carnaval que aún se canta en ese país a pesar de no haber hecho algo más que los títulos de 1930 y el "maracanazo" de 1950, a los que se refiere dicha canción. Este es uno de los temas que inician la historia y que nos trasladará a esa parte de nuestro planeta, pero 210 kilómetros al suroeste, en Buenos Aires.
El caso de Argentina es muy singular. Es, junto a Brasil y Uruguay, el sitio donde más expresiones existen de la vida de su deporte y deportistas plasmadas en composiciones musicales. Con esto no queremos decir que ahí se origine el movimiento "músico-deportivo", pero sí que puede comprobar su antigüedad en éste ámbito con grabaciones o documentos.
Para esto nos remontaremos a la década de los treinta, en específico al Tango y su máxima figura, Carlos Gardel.
La relación de Gardel con el deporte era estrecha, se dice que en cierta ocasión participó en un festival a pesar de no contar con la autorización de un empresario al que le había firmado un contrato de representación y que sirvió para recaudar fondos en ayuda para una delegación atlética que necesitaba realizar una gira por Europa para su preparación. Y así, como en otras manifestaciones, éste histórico de la música del siglo XX estrechó sus lazos con el deporte. En especial interpretando dos tangos: "Mi primer gol" y "Knock out de amor".
"Mi primer gol" es una síntesis de la relación tango-fútbol. Con letra de Miguel Bonano y música de Pettorossi y Fattorini. Una historia, al igual que "Knock out de amor", que expresan momentos de la vida cotidiana con lenguaje futbolero, en el caso del primer tema. Compuesta en septiembre de 1933, no hace alusión a algún equipo o figura de la época y para algunos puede sonar hasta curiosa por la manera que se hilan la jerga futbolera de la época y los aspectos románticos de una relación amorosa:
"En la cancha de mi vida quise yo tantear mi suerte
y me puse los colores de esperanza que soñé;
intenté una gambeta, pero con tu gran defensa
me paraste propiamente cuando nada había que hacer.
No me intimidé por eso y al junarte (mirarte) vi un claro
en la valla de tus ojos levanté el tiro final y otra vez que estaba solo el referee de tu viejo
justamente cerca de tu arco sonó el silbato de orsay...”
Y así, como "Mi primer gol" muchos otros tangos fueron escritos en la época dorada donde aparecen los ídolos a quienes se les rindió honores, como "Bernabé, la fiera" dedicada al "Mortero de Rufino", Bernabé Ferreyra, aquel que llegara a River Plate en 1932 por la increíble cantidad de $32 mil pesos argentinos. Además de este tema que sonó a principios de la década del 30, también existen modernos con la idolatría (por todos conocida) a la máxima estrella argentina. Con títulos como "Para Diego A. Maradona", compuesto por Ernesto Baffa, sin letra, pero con sampleos de narraciones de goles del "pibe".
Incluso otras figuras argentinas que han quedado "encerradas" en líneas musicales. Sin embargo, el protagonista principal siempre fue y ha sido anónimo, como para que cualquier niño u hombre se refleje en la canción. Como la interpretada por la inconfundible voz del cantante y guitarrista de Tangos, Edmundo Rivero, en el que cuenta otra historia futbolera en "Déjelo señora", donde habla de un niño que soñaba ser futbolista y la madre se oponía. O como en "Pelota de cuero" en la que se manifiesta el amor por ese balón que le hacía soñar en su juventud.
Así pues, el Tango es una de las muestras de amor y pasión al futbol como las que en un futuro tocaremos, al compás del deporte.