Una obra de arte dirigida a millones de aficionados al deporte y que se ha convertido en un ‘Tesoro del Olimpismo’, por ir más allá del ideal olímpico
CIUDAD DE MÉXICO, ene. 07, 2008.- Como bien sabemos este año que recién inicia está cubierto por dos grandes eventos deportivos que atraerán la atención de todos los aficionados: la Euro 2008 en el futbol y los vigésimo novenos Juegos Olímpicos que se realizarán en Beijing, China, y de los que se espera mucho en todos los sentidos.
Y hablando de este último, a partir de esta colaboración (la primera del año) empezaremos a tocar temas referentes a estos grandes sucesos, pero sobre todo de los tesoros musicales del olimpismo.
Si de música en este tipo de acontecimientos se trata no hay duda que es obligatorio hablar de John Williams, el afamado músico, compositor y director de orquesta estadounidense que se ha hecho presente en la mayoría de los Juegos Olímpicos desde Los Ángeles 1984. Pero hoy hablaremos de un histórico de la música mundial que compuso -a gusto personal- lo mejor que se haya dedicado a este movimiento global, nada más y nada menos que Mikis Theodorakis. Sí, el mismo que hizo vibrar al mundo con la "Danza de Zorba" y a los románticos y bohemios de cepa como mi amigo Eduardo Camarena con su "Luna de miel".
Corría 1991 cuando el Comité Olímpico Internacional encargó al compositor griego un tema dedicado a los Juegos de Barcelona, con una sola idea: escribir una obra sobre la historia de los Juegos Olímpicos. Así surgió este trabajo sinfónico-coral de siete movimientos y que, según Theodorakis, "apunta no sólo al ideal olímpico sino a la dimensión de eternidad enraizada en el alma del pueblo griego que creo dicho ideal".
Fantástico desde la portada del disco, el canto Olímpico está dedicado a los mejores puntos que forman los juegos: La victoria, la competencia, la guerra, el ideal olímpico, el ocaso y renacimiento de éstos, el Himno a la Tierra natal y no podía faltar la Oda a Zeus. Tema más famoso del albúm, que se grabó a inicios del julio de 1992 (poco antes de la inauguración de Barcelona 1992) y que es interpretado por el coro y orquesta de la Radio Griega, dirigida por Loukas Karitinos.
En verdad amigos, si les gusta la buena música, pero sobre todo la historia del deporte le recomiendo escuchar esta obra de arte que el icono de la música griega del Siglo XX creó con "el razonamiento de que su forma musical tenía que dirigirse a millones de aficionados al deporte" por lo que convirtió algo muy sencillo en un Tesoro del Olimpismo.



