Una huella que se grabó en los corazones de los amantes del deporte, por reafirmar los valores de los Juegos Olímpicos
CIUDAD DE MÉXICO, México, ene. 28, 2008.- Batallé horas y horas escribiendo una buena introducción para esta columna digna del valor de la canción a la que dedico estas líneas; sin embargo, llegué a la conclusión que lo más sencillo y directo es lo mejor en estos casos.
Tal y como sucede en los Campeonatos Mundiales de Futbol, muchas y reconocidas personalidades han compuesto y/o interpretado el tema oficial de este tipo de eventos, pero hay una en especial que, en lo personal -y aunque mi cursilería musical no me dejé ser lo suficientemente veraz-, es la única que detalla y resalta los valores del olimpismo, los valores del deporte.
En abril de 1984 apareció en el mercado "Confetti" que, sin duda, es el álbum más exitoso de Sergio Mendes (una Leyenda brasileña avecinada en Estados Unidos), incluso por encima de su Bossa-Jazz de los 60 y 70; y anterior a su versión neomilenarista de "Más que nada" con Black Eyed Peas. Confetti se dio en el momento justo, no como pasó como con "Magalenha", que sonó casi 10 años después en todos los antros. El corte número 8 de ese álbum es "Olympia", interpretada por una de las voces más reconocidas en el medio y que salió de su agrupación, Joe Pizzulo. Un italo-americano que ha grabado temas para diferentes filmes de gran éxito como "Top Gun" y diversas películas de Disney, además acompañado en los micrófonos de estrellas como Giorgio Moroder o Eros Ramazzotti.
En los juegos de Los Ángeles 1984 quedó grabada en la memoria colectiva la famosa "Fanfanrria" de John Williams, compuesta para dicho evento, sin embargo "Olympia" dejó una huella en el corazón de todos los amantes del olimpismo. En una grabación casi imposible de conseguir actualmente dado que el álbum nunca ha sido digitalizado. "Olympia" transmitió en su letra cada unos de los valores que aún nos mueven cada cuatro años (desgraciadamente sólo cada cuatro años): el coraje y los principios para ser el mejor, el significado de la llama olímpica y, la capacidad para enseñar y aprender de la victoria y la derrota. Pero lo más destacado es el mensaje con el que "el maestro" termina su estribillo: "La victoria del hombre es el triunfo del espíritu".
"Olympia" no sólo es grandiosa en su canción, sino que en la "Época de Oro" de los videos musicales, el de éste podría considerarse como una joya de producción. La ambientación, fotografía y maquillaje recrean las raíces olímpicas en su esplendor. Gracias a la magia del internet se puede observar este video reviviendo la letra y notas de una canción que hizo historia.
Esta canción logró alcanzar el lugar 18 de las listas de popularidad en Estados Unidos desde su lanzamiento y se mantuvo dentro de los 50 primeros hasta el término de los Juegos Olímpicos.





