
CHIHUAHUA, México, dic. 08, 2007.- Lucharon, se esforzaron, llegaron a verse mejor, pero al final los mexicanos no pudieron mantener la intensidad y cayeron 19-37 ante el combinado de Estados Unidos en el Tazón Azteca.
Al principio todo lo que había trabajado en la semana el entrenador en jefe del equipo mexicano, Enrique Borda, pareció dar resultados. La defensiva, a pesar de ser de menor peso y estatura comparada con la línea ofensiva angloamericana, estuvo muy agresiva, a tal grado que llegó a incomodar al pasador rival.
Con todo y las molestias, Estados Unidos se puso en ventaja con un gol de campo de 32 yardas de Nate Palkovic, pero el gusto le duró poco porque vino la respuesta de México y le dio la vuelta a la pizarra con pase de anotación de Iván Valdés hacia Adrián González, con el punto extra convertido de forma buena.
Sin embargo, los angloamericanos respondieron con tres touchdowns sin respuesta que les permitieron poner el marcador en 23-7. Los de las barras y las estrellas fallaron una patada de punto extra y por eso no fue 24-7
Para la segunda parte del juego, Borda intentó revolucionar el ataque con Gilberto Escobedo como quarterback, Alexis Magallanes y Jonathan Barrera como corredores.
La ofensiva no pudo lograr anotaciones de alto puntaje, aunque se quedó en zona de gol de campo un par de veces. Erick Gómez convirtió los goles de campo de 41 y 30 yardas, que acercaron a México.
Con la pizarra de 23-13 a favor de Estados Unidos, los angloamericanos explotaron su velocidad ofensiva (también gracias a intercepciones a Escobedo) y lograron un par de anotaciones que pusieron el tanteador en 37-13 con lo que sellaron su victoria.
Al menos México cerró de forma decorosa. Joseph Holguín logró touchdown que puso el 37-19 definitivo, no sin antes intentar una conversión de dos puntos que fue fallida.
De 11 enfrentamientos en el Tazón Azteca entre Estados Unidos, conformado por jugadores de la División III de la NCAA, y México, integrado por los mejores jugadores de los 12 Grandes de ONEFA, 10 los han ganado los estadounidenses, mientras los aztecas sólo han salido airosos una vez.








