
CIUDAD DE MÉXICO, México, dic. 23, 2007.- Xavier Ocampo sufrió duras cornadas que llegaron a poner en riesgo su vida, y aunque ya pasó el peligro, su apoderado, Onésimo Cepeda, quedó impactado.
“Fue una cogida impresionante junto a las tablas”, dijo el también Obispo de Ecatepec en charla con Estadio W.
Ocampo encaró en la Plaza México un encierro de la ganadería de Gonzalo Vega. El segundo burel que lidió salió muy bravo y le pegó dos cornadas al estrellarlo contra las tablas, y después cayó del otro lado.
“Los toros andaban con ganas de matar”, consideró Cepeda, quien reveló se preocuparon por una de las cornadas, pues dio en la axila y temían por las lesiones en nervios y vasos sanguíneos.
“El toro se ensañó en él, pocas veces he visto cornadas así, la única que vi que recuerde fue la de Paco Pavón en una corrida que me tocaba a mí y lo mató el toro”, aseveró el religioso.
Para su fortuna, la vida de Xavier Ocampo está fuera de peligro, aunque se mantendrá internado en el hospital. “Volvió a nacer Xavier”, sentenció su apoderado.
