
CIUDAD DE MÉXICO, México, dic. 26, 2007.- El matador de toros Xavier Ocampo se dijo afortunado por haber librado la muerte, tras la embestida del toro el pasado domingo. Ocampo, en entrevista exclusiva para la cadena Estadio W, Ocampo aseguró que ya sale adelante, “lo bueno es que no pasó a mayores, estoy recuperándome muy satisfactoriamente”. Recordó que lo que sucedió pudo haber sido peor, “el toro prácticamente me había entablerado ya, ahí fue la primera embestida, me da la cornada que tengo en la axila, y ya cuando me avienta me da la cornada en el muslo izquierdo y al darme con las tablas y levantarme, caigo sobre su lomo y ahí el toro perdió el sentido de lo que estaba haciendo, en ese momento caigo sobre la arena y permite que los capotes y los servicios de auxilio llegaran y me permitiera salir de la situación”. De no haberle permitido la salida el toro, hubiera sucedido un percance de mayor importancia, por lo que sus lesiones fueron limpias, es decir, que no tocaron ningún órgano vital. Antes de estas tres cornadas en una sola tarde, recordó la primera vez que un toro lo lastimó, “mi bautizo de sangre fue en el año 2002, en una novillada en Mazatlán, en la parte interna del muslo izquierdo tuve una cornada muy fuerte que me dañó el paquete femoral, de ahí tuve otras más, tenía cuatro cornadas más las tres que recibí este domingo, pero la verdad es que han sido muy aisladas”. Reconoció y asumió los riesgos de ser un matador de toros, “lo tenemos que asumir como tal, si estuviéramos en casa no nos pasaría nada, esta profesión así es, ya lo analicé y sé qué fue lo que pasó, las cornadas siempre son errores del torero”. Agregó que ya está más tranquilo, pero piensa que, “volví a nacer (…) fue un momento de terror y pánico indescriptible”.
