
BEIJING, China, ago. 8, 2008.- Pocas horas antes de la ceremonia inaugural de los Juegos Olímpicos de Beijing, la capital china presenta un aspecto desértico y brumoso, casi sin circulación y con numerosas empresas cerradas debido a las rigurosas medidas de seguridad adoptadas para evitar protestas y atentados.
Las autoridades chinas decidieron decretar unas ‘vacaciones' forzadas para los beijiineses, ya que es muy difícil desplazarse por la ciudad debido a unas medidas destinadas a evitar que cualquier imprevisto empañe la ceremonia inaugural cuando han llegado a la capital cien jefes de Estado y miembros de familias reales.
A diferencia de otras sedes olímpicas en las que el mayor evento deportivo sale de los estadios para ser celebrado en las calles, el centro neurálgico de la capital, la plaza de Tiananmen, se encuentra cerrada y sin los miles turistas locales que cada día la visitan, y la presencia militar, normalmente masiva, se ha duplicado en el sitio.
Mientras en el ‘Olympic Green' todo es fiesta y celebración ante las cámaras del planeta, el resto de la ciudad vive una situación inusual y algunos medios extranjeros están recibiendo presiones para no emitir las protestas y manifestaciones que se están produciendo.
En los cruces más concurridos hay varios efectivos policiales, y los vehículos de seguridad y ‘voluntarios' están distribuidos por todo Beijing, en especial en las zonas cercanas a los estadios.
Más de 100.000 agentes militares y otros 400.000 policiales se ocupan de controlar la seguridad olímpica, sin contar con los ‘chivatos' voluntarios que elevan la fuerza de control a casi 1.5 millones de miembros en una ciudad cuya población ronda los 20 millones de habitantes.
Mientras tanto, las autoridades han llevado a cabo una campaña para detener, retener y vigilar a activistas y peticionarios que podrían manifestarse para llamar la atención sobre las injusticias que sufren por parte del régimen del Partido Comunista de China (PCCh, en el poder desde 1949), informó la ONG Human Rights in China (HRIC).
En un comunicado recibido, HRIC documenta 27 casos de abogados, académicos, peticionarios y activistas de derechos humanos que han sido puestos bajo vigilancia policial o enviados a las afueras de la ciudad.
Además fueron detenidos varios desalojados por las obras olímpicas que planeaban manifestarse por segunda vez al sur de Tiananmen después de que el pasado lunes lograran llevar a cabo una protesta ante la prensa extranjera.
Aunque el comité organizador (BOCOG) todavía no ha desvelado el gasto en seguridad, que puede superar cualquier expectativa, Wang Wei, secretario general de la institución, reconoció que es la máxima prioridad para Beijing.
A pocos kilómetros del Estadio Nacional, conocido como ‘El Nido', se han instalado baterías de misiles tierra-aire, mientras que 48 helicópteros sobrevuelan la capital y 74 cazas se encuentran en estado de alerta.
En el último año, Beijing reiteró que existían amenazas terroristas para boicotear los Juegos y el pasado lunes se produjo un ataque en Kashgar, oeste del país, en el que murieron 16 policías después de que dos uigures lanzaran explosivos caseros contra ellos, lo que Beijing calificó como un atentado terrorista.
En cualquier caso, la amenaza ha sido esgrimida por las autoridades para reforzar la seguridad en el régimen más militarizado del mundo, con 2.5 millones de efectivos, lo que aún así no ha evitado que grupos de activistas tibetanos, realojados olímpicos y Reporteros Sin Fronteras lograran manifestarse.
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