Hay proyectos SETI que buscan otro tipo de señales, como pulsos en la luz de las estrellas. La idea es bastante simple: Hay unas estrellas que brillan más, y otras que brillan menos. El brillo depende además del tamaño y tipo de la estrella, de la distancia a que se encuentre de nosotros. Un rayo láser no puede ser más brillante que una estrella, pero si tiene suficiente potencia, a una distancia por ejemplo de 50 años luz, la estrella perdería mucho brillo, y el láser no tanto. Para alguien que observara la estrella desde los 50 años luz de distancia, cuando encendiéramos el láser en su dirección le parecería que nuestra estrella brillaba más, y cuando lo apagáramos que brillaba menos, con lo que se podrían emitir mensajes mediante pulsos de luz. La frecuencia
El problema de las comunicaciones por ondas de radio, es que necesitamos saber tambien en que frecuencia nos pueden estar llamando. El funcionamiento es similar a un radio: Si están dando nuestro programa favorito en los 93.9 Mhz de la FM pero nosotros estamos escuchando los 104.7 Mhz, nos perderemos ese programa tan interesante.
Afortunadamente, cuando escuchamos el espacio con nuestros radiotelescopios, observamos que existen muchas interferencias provocadas por en parte por la radiación de fondo (un resto del famoso Big Bang), y en parte por fuentes naturales como estrellas, quasars, pulsars, etc. y en medio de todo ello, una zona en la que sorprendentemente hay muy pocas interferencias, por lo que resultaría muy interesante para alguien que deseara transmitir un mensaje interestelar.
Da la casualidad de que dentro de esta zona se encuentran las frecuencias del Hidrógeno neutro (1420Mhz), el elemento con más presencia en el universo, y del Oxígeno (1667 Mhz). Todos conocemos que el agua está formada por Hidrógeno y Oxígeno, y la importancia del agua para la existencia de vida, así que si unimos un fuerte valor simbólico al hecho de que estas frecuencias estén situadas en la zona sin interferencias, las apuestas están a favor de que una civilización que envíe un mensaje con la esperanza de que sea escuchado, lo envíe en esta zona conocida como "agujero de agua".
Radiotelescopios
Nuestros instrumentos para escuchar las señales del espacio son los radiotelescopios.
Un radiotelescopio es por decirlo de alguna manera como una antena parabólica casera que capta las señales de los satélites, y las interpreta a través del receptor que tenemos en el comedor de casa. Las señales de los satélites son lo suficientemente fuertes y cercanas para que antenas de 60 u 80 centímetros de diámetro puedan captarlas. Las señales de algunos satélites nos llegan más débiles, por lo que son necesarias antenas mayores.
Las señales procedentes de galaxias, estrellas, quasars y otros objetos astronómicos (y naturalmente otras posibles civilizaciones) nos llegan desde muy lejos, y por lo tanto más débiles, por lo que no son captadas por una antena parabólica doméstica, y se hace evidente la necesidad de antenas más grandes. Así la antena de Arecibo, en Puerto Rico, con sus 304 metros de diámetro es la mayor del mundo, y por lo tanto la más adecuada para captar una señal muy débil. La antena DSS-61 en Robledo de Chavela tiene 34 metros de diámetro, y aunque no puede captar señales tan débiles como Arecibo, tiene otras ventajas, como ser orientable, mientras que Arecibo está fija y sólo puede examinar una parte del cielo.