LISBOA, Portugal, jul. 4, 2004.- El capitán de la selección griega, Theodoros Zagorakis, levantó la copa de campeón de Europa, de manos de Lennart Johanson, presidente de la UEFA, en medio de un castillo final de fuegos artificiales con el que se puso fin a la fiesta que fue la final de la duodécima edición de la Eurocopa. En medio de la euforia y el éxtasis que supuso para los 18 mil aficionados griegos congregados en el estadio de La Luz, los futbolistas que dirige el alemán Otto Rehhagel recibían el trofeo subidos a tarima dispuesta para la ocasión.
Además de la alegría de la afición griega, el numeroso público portugués que poblaba las gradas del coliseo del Benfica aplaudieron al nuevo campeón de Europa, tras derrotar a su selección por 0-1.
Los jugadores dieron la vuelta de honor al campo con el trofeo que exhibieron ante su enloquecida afición, que desde media hora antes del partido hasta el final animó y aclamó a los suyos, hasta el punto de acallar a los hinchas lusitanos que los triplicaban en número.