Las mujeres en México perciben remuneraciones económicas 8.8 por ciento inferiores a las que obtienen los hombres, pese a acreditar el mismo nivel de escolaridad, laborar las mismas horas y desempeñar igual puesto de trabajo.
El Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática (INEGI) señala que esta disparidad se incrementa hasta en 30 por ciento cuando el cargo que se desempeña requiere de mayor responsabilidad, como el de funcionarios públicos, privados o de supervisores industriales.
En los datos sociodemográficos que presentó el organismo sobre las mexicanas, con motivo de la conmemoración de "El día internacional de la mujer", destaca que los hogares con jefatura femenina representan 23.1 por ciento del total en el país, pero en zonas como el Distrito Federal aumenta a una de cada tres familias.
No obstante, los hogares con jefatura femenina registran ingresos promedio menores que aquellos donde los hombres son cabeza de familia. En zonas urbanas, la diferencia en el ingreso promedio supera los dos mil pesos mensuales.
En general, 41 por ciento de las mujeres de 14 años y más desarrolla una actividad económica. Casi la totalidad de ellas padece lo que se conoce como "doble jornada", al realizar a la par labores domésticas y sólo 57.4 por ciento de los hombres comparte esa responsabilidad y lo hace en menor proporción.
La presencia del sexo femenino en política se restringe a entre 3.0 y 4.0 por ciento de las presidencias municipales o delegaciones del país, pero en estados como Aguascalientes, Baja California Sur, Campeche, Colima, Querétaro y Tabasco no hay ninguna presidenta municipal.
En el terreno educativo, las estadísticas de INEGI indican que durante los años 1995-2005 se registró un incremento entre las mujeres que concluyeron la educación básica, pero aún existe una diferencia comparado con los hombres.
Durante 2005 la República Mexicana registró una población global de 103.3 millones de habitantes, de los cuales 51.3 por ciento son mujeres y 48.7 por ciento son hombres, en parte debido a que la tasa de mortalidad es mayor para el sexo masculino que para el femenino.