CIUDAD DE MÉXICO, México, mar 26, 2004.- Luego de siete años al mando de la mayor empresa de medios en América Latina, Emilio Azcárraga Jean ha logrado capitalizar a Televisa y de paso bajar drásticamente su deuda.
Quizá recuerde que después del fallecimiento de Emilio Azcárraga Milmo había muchas dudas sobre el futuro de Televisa.
En 1997 se vivía por primera vez un ambiente de competencia en el mercado televisivo con la gestión de TV Azteca, pero al mismo tiempo la firma de avenida Chapultepec tenía que resolver diferencias entre los accionistas que en aquel entonces estaban en su equipo ejecutivo.
Añada la necesidad de hacer frente a una deuda neta que alcanzaba 14 mil 300 millones de pesos que aunque se podía atender con flujos de la compañía, se veía como freno para crecer.
A partir de ese momento Emilio Azcárraga Jean, ya como presidente de Grupo Televisa, tuvo que tomar medidas dolorosas como la venta de algunos activos, como su participación en Panamsat en 1998 y la venta de la mitad de su negocio de radio en 2001, pero en especial promover una inyección de recursos rápida y transparente en Televicentro que le permitiera recomprar acciones en Televisa y de paso sentar bases para sanear financieramente al consorcio de medios.
Para ello tuvo como apoyo a Promotora Inbursa de Carlos Slim Helú y las aportaciones de María Asunción Aramburuzabala y Carlos Fernández, principales accionistas de Grupo Modelo, quienes a cambio tenían una opción de venta de acciones contra Azcárraga Jean.
Todavía el año pasado al registrarse cierta volatilidad en las bolsas de Nueva York y México había inquietud sobre la permanencia de esos accionistas y, como sabe, fue hasta esta semana cuando se despejaron esas dudas con el anuncio de recapitalización de Televisa que habrá de ratificarse por la asamblea de accionistas el próximo 16 de abril.
De lo relevante del esquema, donde Azcárraga Jean mantiene el control con el 15 por ciento del capital, se destaca que elimina el put al que tenían derecho Slim, Aramburuzabala y Fernández mediante el pago de un dividendo especial que les da liquidez, pero donde se protegió a los inversionistas minoritarios al evitar una dilusión.
En la ingeniería de la operación participó Bernardo Gómez, como sabe uno de los ejecutivos de toda la confianza de Azcárraga Jean, y quien sin sobresaltar a los mercados pudo alinear intereses de todos los accionistas al adelantar que habrá un dividendo anual ordinario a razón de 0.35 pesos por CPO junto con el compromiso de pagos adicionales que estarán en función de los planes de inversión.
El anuncio de inmediato influyó positivamente en la percepción que tenía el mercado sobre Televisa, lo que llevó ayer a su CPO a ganar 3.80 por ciento para quedar en 24.59 pesos, factor que influyó a que el mercado bursátil mexicano alcanzara una nueva marca histórica.
Pero le decíamos que Televisa ha logrado bajar su deuda neta que al cierre del año pasado estaba en dos mil 700 millones de pesos y que por completo el balance que se tenía hace siete años y que ha podido ampliar su plazo de seis a diez años.
Emilio Azcárraga Jean puede estar tranquilo porque ha logrado darle la vuelta a las finanzas de Televisa, pero busca que el mercado reconozca una estrategia de crecimiento para la compañía.
Por lo pronto se compromete a que sus ventas de aquí a 2006 habrán de crecer 50 por ciento por encima del desempeño del PIB de México, con una participación en la audiencia de su negocio televisivo que no deberá bajar de 70 por ciento con un incremento en márgenes y en flujos libres de efectivo.
Otras estrategias son generar inversiones por 300 millones de dólares en los próximos tres años y elevar sus ingresos en televisión restringida, así como consolidar su presencia en el mercado hispano de Estados Unidos.
La apuesta de Azcárraga Jean ha logrado aceptación aun entre los inversionistas más escépticos que, no dude, habrán de vigilar su cumplimiento.